Pierde Andalucía, pierden sus provincias, Málaga incluida, pero sobre todo Almería, con la aprobación del nuevo acuerdo agrícola con Marruecos que permite la entrada de productos hortofrutícolas en Europa.
Lo acaban de dictaminar el Consejo y el Parlamento europeos, pese al voto en contra de los países ribereños del Mediterráneo a los que van a afectar la medida en mayor o menor medida. Han podido más las grandes áreas consumidoras del resto de Europa ante el aliciente de adquirir tomates, pepinos, fresas, clementinas y calabacines, entre otros frutos, a mucho menos precio.
Lo que quizá no sepan en estas regiones del norte de África es que las exigencias sobre medidas fitosanitarias son mínimas por no decir nulas, al contrario de lo que sucede con las producciones españolas que sufren un control severísimo. Como tiene que ser.
Si a esto añadimos que un hortelano marroquí gana 5 euros al día sin gozar de derechos y el español 40 con todos los derechos, entenderemos esas diferencias de precios. Está bien el mercado de libre competencia, pero que ésta no sea desleal, como va a ocurrir, en detrimento del campo andaluz.
Foto: Agricultor malagueño recogiendo tomates (SUR)