Primero fue la insalubridad de las aguas de sus fuentes que obligó a abastecerse por medio de camiones-cubas del ejército. Solucionado el problema surge otro que también atañe de manera directa a la población: por impago de una voluminosa cantidad – 200.000 euros, según asegura Mari Luz Becerra, propietaria de la distribuidora del fluido eléctrico en la Serranía de Ronda- se produce otro alarmante quebranto del bienestar del ciudadano.
La tele no devuelve sino una pantalla negra y el rótulo”no hay señal” cuando cualquiera de los casi dos mil habitantes de la localidad intentan pasar unas horas de distracción.
“Sin televisión”, murmuran con un gesto aburrido quienes se ven privados de esa casi necesidad imperiosa en el hogar; expresión que puede tornarse más agresiva si el corte del fluido se demora más de la cuenta, porque ya se oyen las primeras quejas malhumoradas: “Pagamos los impuestos y el derecho nos asiste”, proclaman.
No hay luz porque la electricidad por impago pasa de largo del repetidor de televisión y de distintas dependencias municipales, muy a pesar del alcalde, Francisco Gómez (APB), quien afirma que se querellará ante los juzgados (ya lo ha hecho, y de forma contundente, por cierto, según sus palabras a la salida de los juzgados), por su “indefensión total”, aparte de afirmar que “no tiene problemas de liquidez”. ¿A quién creer?
Mientras, los vecinos soportando una nueva dificultad del Consistorio que obra en detrimento de un pueblo que se afana por presentar la mejor cara a quienes lo visitan merced a su espléndido entorno paisajístico y rural.
Benaoján, el bello pueblo serrano, ahora sin televisión
(Foto Turismoderonda)