Nos colocaron el rejón en todo lo alto. Pese a las amenazas de miembros del Gobierno y que “se obraría en consecuencia”, la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, contra todo pronóstico consumó su intención de hacerse con el control de la filial de Repsol, YPF. La decisión de la expropiación culminará con la remoción de todo el staff directivo. O sea, que nos dejan en la calle, sin contemplaciones.
Hacía tiempo que Argentina preparaba hincar el diente a la empresa española dado la calamitosa situación de este país deLa Pampay los Gauchos, el cual no puede recurrir al dinero foráneo.
Un mal negocio para la nación de la pampa porque se las va a ver y desear para conseguir inversiones en una región que ha empezado a dar muestras de no respetarlas y de llegar a estatalizarla sin recato.¿Cómo reaccionará España a este ataque? Esperemos que a la altura de las circunstancias para frenarlo. Y que se sepa que aquí se sabe y puede frenar expolios como el que acabamos de sufrir.
JOSÉ BECERRA