Con 540 puntos básicos de la prima de riesgo y el interés de la deuda a diez años rozando el 7 % España se aproxima ineluctablemente a la barrera del “no retorno” y los mercados al borde del pánico.
Alarma generalizada que nos sobrecoge y exaspera cuando se pensaba que el rescate de Europa y no otra cosa – ya está bien de eufemismos vacuos – nos iba a sacar del atolladero, aunque al final el préstamo ala Bancacon el aval del Estado, tengamos que devolverlo entre todos.
Pero lo que ahora importa es que nuestros políticos den la cara y se revistan de decencia para dándose la mano, lejos de aspiraciones partidistas y sectarismos, y remen en la misma dirección y no traten de hacer naufragar la corbeta del contrario que se afana en mantener a flote en la tormenta económica que no tiene parangón sino con los días lóbregos de la posguerra.
Que se acaben los encontronazos en el Congreso y que cada uno de los que se sientan sus posaderos en el hemiciclo, sea del signo político que sea, aporte lo mejor de sí para llegar al consenso y la unión, que ahora más que nunca se hacen absolutamente necesarios.