Miguel de Unamuno, temperamento batallador donde los haya, atraviesa dos etapas fundamentales en su vida y en su ideario. El primero le lleva a situarse frente a la realidad española de su momento y aboga por una regeneración del país “basado en la apertura a Europa ( `En torno al casticismo´) y en abandono de toda adhesión a las realidades concretas de la casta histórica “.
La segunda postura, fruto de una profunda crisis religiosa le lleva a “afirmar la primacía del espíritu español frente al europeo”, al identificar a Europa con el progreso científico moderno. Dejó clara su postura en aquel lacerante “que inventen los demás”, cuando su idea era imponerse en el orden espiritual.
Puede que este sea esta última la que se deja sentir de nuestros gobernantes de ahora mismo, haciendo de la necesidad una virtud, al recortar las ayudas a la investigación. En la exacerbación de los recortes, el Gobierno no se ha detenido ni ante a las ayudas para sacar adelante proyectos de investigación. La marea que viene a cercenar apoyos al docente investigador la vemos enla Univerdidadde Málaga en donde ya la disminución venía siendo notoria.
Tendrán que aparcarse hasta mejores tiempos la asistencia a congresos científicos o cooperar en proyectos europeos. El Plan Nacional de I+d+i ha sufrido un recorte tan drástico como el que va de los casi 5 millones de euros del año anterior a poco más de la mitad en el presente. Lo dicho: “ ¡que inventen ellos!”. Y así irremediablemente nos irá.
Foto: Universidad. Diario S UR