El de Ronda es un paro que tendrá que inscribirse en los anales de la tradición laboral con tintes más que sombríos. Jamás hasta ahora los que buscan afanosamente un empleo habían llegado ni siquiera lejanamente a la fatídica cifra de los 5.000.
Ahora, en estos días, que ya apuntan a la Navidad y al júbilo del año 2013 en puertas – siempre catalogamos así el Nuevo Año posiblemente porque es fruto de un deseo generalizado que se repite cada vez con la esperanza de que las cosas rueden mejor en el futuro más inmediato – , en estos días de fríos y próximas fiestas, se ha rebasado esa cantidad que debería hacer sonrojarse a muchos. Nunca se había contabilizado tal cifra de parados en Ronda.
Ya es coincidencia que sea en estos momentos cuando ya se barruntan tiempos que exaltan la familia y la paz tengamos en Ronda que padecer esa lacra del desempleo de la manera más agudizada que se tenga noticia o se haya señalado en los recuentos estadísticos.
¿Y qué dicen nuestros políticos al respecto? ¿Han tirado la toalla y se encuentran impotentes ante este gravísimo problema? ¿Miran hacia otro lado mientras los que demandan en empleo – más de 6.000 personas – se debaten en una situación extrema que solo apunta hacia un horizonte oscuro?
No creemos que sea esa la actitud adoptada. Pero podían dar buenas muestras de ello convocando la `mesa para el empleo´ que con tanta urgencia reclama la calamitosa situación que centenares de familias rondeñas padecen.