Cerco a Gibraltar
El Gobierno español responde ante las provocaciones de las autoridades del Peñón de los últimos días con decisiones que se deberían haber adoptado hace tiempo. Gibraltar gallea con sus prerrogativas graciosamente concebidas y España muestra sus armas, hasta ahora dialécticas, para frenar tanta osadía,como la de arrojar bloques de cemento a la Bahía de Algeciras anta la desesperación de los pescadores que consideran la afrenta como un ataque a los caladeros que significan su medio de vida. Esta acción arbitraria parece haber sido la gota de colma el vaso de una serie de despropósitos que empezaron con las medidas de ´acercamiento´ a todas luces improcedentes que propugnó el Ejecutivo de Zapatero.
No se podía permanecer callado con las sucesivos gestos provocadores mantenidos por The Rock, uno de los últimos reductos del imperio británico de ultramar,consagrado en el Tratado de Utrech de 1713, cuya soberanía es reclamada por España, sin que hasta ahora esa pretensión haya sido atendida, antes bien, menospreciada.
Pero el Gobierno español ha dado ahora un puñetazo sobre la mesa sobre la que se han puesto diversas medidas coercitivas como la ´tasa de congestión´ a los vehículos que atraviesan La Línea con origen o destino en Gibraltar o poner coto al fraude fiscal originado presumiblemente por una ingente cantidad de personas que viven en España, beneficiándose de sus servicios sociales e infraestructuras, pero mantienen su residencia fiscal en el Peñón, además de propugnar la revisión de la “declaración de Córdoba”(2006), en la que se concedía a la colonia idéntico estatuto que el de los dos países en litigio. Prohibición de vuelos y más enérgica lucha contra el contrabando, lo que ha provocado colas en la verja y la llamada a consulta de Federico Trillo, embajador de España en Londres.
España, con el ministro Maragallo a la cabeza, muestra sus dientes después de tres siglos de conflictos provocados por un trasnochado colonialismo que ha convertido a Gibraltar en un paraíso fiscal y permite a Inglaterra, lo más sangrante, reparar buques nucleares a pocos metros de nuestro territorio.
+Foto: recuerdodepandora
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