Al menos para algunos. Los jubilados, entre los que me cuento, tienen en estos días motivos de charlas no siempre distendidas, como son las habituales que mantienen en esquinas,parques y mentideros, unas veces buscando el abrigo del sol que más calienta y otras amparados por las sombras cuando el sol aprieta. No es raro que ahora la conversación recurrente verse sobre las pensiones, raquíticas en la mayor parte de los casos.
Y es que en la Moncloa se presentaron días atrás por parte del Gobierno los nuevos Presupuestos Generales del Estado y se anunció que serían los de “la recuperación”, vocablo éste que se viene esgrimiendo hasta la extenuación por el presidente y sus acólitos por muy insignificantes que se muestren los atisbos de una mejoría en nuestra hasta ahora maltrecha economía, ya sea para informar que en agosto de crearon ¡25 empleos! O que en septiembre solo hubo 25.000 desempleados más que en el mes anterior, aunque la comparación resulta positiva si se compara el con el de años anteriores. Aquí el que no se consuela es porque no quiere( la Seguridad Social, a la que la ministra Báñez ha permitido que la mano entre en la hucha común más de una vez,descendió en más de 22.000 personas, pero esa es otra cuestión que también gravita como un fantasma sobre las cabezas de los pensionistas).
A lo que iba. Es claro y notorio que los pensionistas, por más que digan lo contrario los gerifaltes políticos del PP,perderemos poder adquisitivo en el 2014,hecho al que el ministro Montoro, tan locuaz él, ha tratado de restarle importancia en el Parlamento. Ha pretendido hacernos tragar la zamboa (membrillo amargo), que decimos en la serranía de Ronda cuando alguien trata de hacernos “comulgar con ruedas de molino”, que se dice en Castilla),para convencernos de que la inflación posible próxima obrará en nuestro beneficio aunque las pensiones contributivas solo crezcan un 0, 25 %. O sea, que la “desindexación”, vaya palabreja repelente, que descarta tener en cuenta el Índice de Precios al Consumo, obrará en nuestro favor.
La realidad es bien distinta. Se podría llegar hasta el 1,5% de pérdida del poder adquisitivo si el PIB, a remolque del consumo privado renquea. El panorama futuro es desolador: los pensionistas perderemos 126 euros cada uno hasta alcanzar los más de 1.500 millones que el Gobierno pretende embolsarse con el recorte. Ante situación cabe preguntarle al Ejecutivo: Recuperación,¿para quién?
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