Impasibilidad y táctica huidiza ante las preguntas incisivas de la jefa de informativos de Antena 3, Gloria Lomana, del pasado domingo noche, sobre temas que están en candelero y que preocupan sobremanera a la sociedad española. Es una actitud evasiva que no por esperada dejó de sorprender a la audiencia.
A nadie se le escapó que el presidente sin querer mojarse en las diversas cuestiones planteadas abrazaba ya la campaña electoral que se perfila en la lontananza oscura del país se diría que con firmes rasgos. Y ya se sabe que ante esa situación hay que medir las palabras y procurar descontentar a la opinión pública lo menos posible, que se juega mucho en el empeño de continuar en tan prominente cargo y la continuidad del PP como primera fuerza política.
El presidente del Gobierno, impávido ante las acometidas de la periodista repitió hasta la saciedad que “no había que adelantar acontecimientos” con lo que nos quedamos en ascuas sobre temas que no dejan de preocuparnos ¡y de qué manera! como son los de la independencia de Cataluña, que aparte de su afirmación rotunda de no haber consulta ni escisión no explicó de qué manera se abordará el peliagudo problema para evitarlo al final y a la postre.
No mucho menores son las incógnitas surgidas sobre la legislación final que amparará el alborto que hoy acapara la atención de la oposición y buena parte de los españolitos, o si la reforma laboral seguirá estrechando sus tentáculos sobre empresas y trabajadores. Por no mencionar los titubeos sobre la bajada de loa impuestos que por lo visto no tomarán cartas de naturaleza hasta el año 2015. Largo nos lo fiáis, señor presidente. Y de la corrupción, tanto dentro como fuera de su partido, nada de nada. Opacidad y mutismo. A esperar que escampe, que es lo que decimos en la Serranía de Ronda cuando esperamos que algo se solucione por sí solo.