El cambio, también en Andalucía
Cambio es la palabra mágica que machaconamente y hasta la saciedad repiten las formaciones políticas emergentes, santo y seña, por ejemplo, de Podemos y su desprecio a la “casta” entronizada en los poderes públicos y a la que anhela derrocar, sin mirar para adentro y considerar que algunos de sus más genuinos dirigentes hacen ostentación (cuando no procuran ocultarlos) de esos atributos de los que denigran y que achacan a los demás partidos que hasta hoy se repartieron el mandato del país en sus más altas instituciones. Puede que tengan parte de razón, pero no toda.
Se suspira por un cambio drástico y así lo afirman taxativamente las huestes no solo de Pablo Iglesias y Albert Rivera, sino también las de Pedro Sánchez. Todos contra el PP parece ser el lema preponderante, y las encuestas con las desbandada de votantes de anteriores comicios así lo refrendan.
Pero puestos a cambiar ¿porqué no se aspira a que tenga un nuevo inquilino el palacio sevillano de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta? Hasta ahora y después de más de treinta años han pleno tenido derecho a ocuparlo los socialistas, un largo período de tiempo que puede parangonarse con el que estuvo en el candelero el franquismo. Entremedias apoteosis del clientelismo político, ya crepuscular, bien es cierto,pero que aún da sus últimos coletazos,parejos al escándalo de los EREs falsos y los fraudulentos cursos de formación. Una tara ésta que puede pasar factura a Susana Díaz y quebrar su intento de continuar en la presidencia de la Junta y que pesa como una losa sobre el PSOE andaluz que ostenta la supremacía desde que se iniciara la sacrosanta Transición en España, ¡ que ya a llovido desde entonces!
Profundas convulsiones se avecinan, a tenor de las encuestas existentes. Puede que el cambio se inicie en los comicios autonómicos de Andalucía, ya a pocas horas que se celebren y se intensifiquen en las elecciones municipales y del resto de la autonomías para llegar a las generales el año próximo.
Puede que se renueve de arriba abajo el Parlamento andaluz y que nuevas caras se nos aparezcan en las sesiones que se celebren en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas. Puede que nuevos parlamentarios vengan a sentar sus reales en el hemiciclo. Es lo que las encuestas anuncias,que no siempre aciertan, bien es cierto,pero que se aproximan bastante a lo que puede ocurrir.
El cambio sustancial que se pronostica puede obedecer al ascenso de dos nuevas fuerzas políticas, que vienen pegando fuerte y con ánimos para batir a los contrarios que se les pongan al paso.
Cambio, sí, es necesario, para poner trabas a la corrupción imperante hasta ahora y frenar la postración de buena parte dela ciudad, esa que recibe el peor trato en los períodos de decadencia y crisis. Si el cambio anhelado es para proporcionar beneficios a la sufrida bienvenido sea, cualquiera que sea el color del partido político que lo haga posible.