Pactando que es gerundio
“Cosas veredes,amigo Sancho,que farán fablar las piedras”, parece que dijo en cierta ocasión el Quijote a su fiel y bonachón escudero, aunque la expresión para ser riguroso con las citas nos viene de tiempos del Cid Campeador,que ya ha llovido.
Y lo que veremos de aquí a los comicios generales en lo que toca a los pactos de unos con otros por tocar poder harán que si no hablen las piedras si trastabillarán nuestras pies al chocar con ellas en cuanto algunos políticos merced a esos pactos que se barruntan tengan el rábano bien sujeto por las hojas. Pero por lo pronto, los partidos en liza se contienen,no quieren dejar su brazo a torcer hasta que no se traspasen las puertas de los comicios autonómicos y municipales del 24 de mayo, que está al volver la esquina. De ahí esas consecutiva negaciones (y van tres) a la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta, la cual ahora lo tiene más difícil todavía a tenor del escándalo de las minas de Aznalcóllar que le ha reventado como un globo fatídico en las manos.
La posibilidad de unas nuevas elecciones planeó en el Parlamento andaluz y la presidenta en funciones admitió ese eventualidad aunque fuese con la boca chica. Se encuentra en estos momentos en una muy difícil coyuntura producto de una desacertada situación que ella misma ha provocado argumentando en su día que lo que ansiaba era lograr la estabilidad política de Andalucía: ha logrado precisamente lo contrario. Aspiraba matar dos pájaros de un tiro,a saber, erigirse presidenta de la Junta y restar así brillo a la figura del secretario general de su partido, Pedro Sánchez, pero no ha logrado ni una cosa ni otra.
El resultado de este envite no ha podido ser más desafortunado. Como desenlace un caos político en esta sufrida Andalucía que, con pasos vacilantes, no acaba de remontar el vuelo. “Unos por otro y la casa por barrer”, que dicen los lugareños de los pueblos del interior, y que el resto de la ciudadanía suscribe y así lo siente y expresa, sin acabar de entender el comportamiento de los políticos, elegidos precisamente para garantizar sus derechos yvelar por sus intereses.