El habla agresiva de nuestros políticos
JOSÉ BECERRA
Parco se muestran nuestros políticos a la hora de hablar de manera distendida entre ellos. Naturalmente, me refiero a los que militan en distintos partidos. Aparte de los enfrentamientos dialécticos en parlamentos o ayuntamientos con peroratas siempre cargadas de tensión y no pocas veces salidas de tono no son dados a entablar relaciones amistosas en otros escenarios.
Dirigentes de partidos hasta los alcalde de pueblo más remotos incurren en este despropósito que redunda negativamente en el normal discurrir de las instituciones y por ende en perjuicio del ciudadano que mira confuso y no pocas veces dolido y colérico este distanciamiento, sabedor éste que hablando entre sí se entiende la gente y le repele que no se avengan a encuentros amistosos que vengan a resolver, sin que se tiren los tiestos a la cabeza como matrimonios mal avenido, los problemas que de verdad les preocupa.
¿Sería mucho exigir encuentros amistosos en los que aporten lo mejor que su leal saber y entender le deja entrever sin necesidad de subir al estrado sin peroratas agresivas contra su rival de turno?
De lo que se trata es de satisfacer las necesidades del ciudadano sin que medie una pelea de gallos, echándose unos a otros la culpa de los males que nos aquejan y que se nos antojan muestran un odio visceral de unos para con otros.
Estamos hasta la coronilla de dimes y diretes de líderes entre sí y de sus silencios recíprocos cuando toca hablar de lo que de verdad nos interesa. Habría que gritar como lo hizo Ortega y Gasset en su conferencia del Cine de la Ópera una tarde de diciembre de 1931, expresando su disconformidad ante la deriva que tomaba el Gobierno: “No es eso, no es eso”.
Se muestran poco locuaces entre sí, pero se exhiben fatuos hilvanando promesas de difícil cumplimientos – lo estamos viendo en este año sembrado de citas electorales – y despotricando sin tasa contra sus oponentes. Naturalmente, también en Málaga y su provincia se ha caído en este desvarío.
Ahora, a lo chita callando, hay una propuesta de Rivera, líder de Ciudadanos para concretar un pacto entre PP, PSOE y su partido. Nos conviene a todos dejando a un lado ideologías y partidismo y apostando por el interés nacional. Pero habrá que ver el resultado que arrojen las urnas en las próximas citas electorales. Más que nunca se impone meditar a quienes preferimos antes de depositar alegremente la papeleta en la urna. Hablando, sin rabia y sin escarnios al oponente, se entiende la gente. Pero esto de hablar sin crispaciones es algo que nuestros políticos echan en saco roto las más de las veces.