Aceituneros furtivos
Furtivos, que no altivos,como cantaba Miguel Hernández: “Decidme en el alma:¿quién / quién levantó los olivos?/ No los levantó la nada,/ ni el dinero, ni el señor/ sino la tierra callada/ el trabajo y el sudor…” No, no parece que que los ladrones furtivos tengan en cuenta los versos del eximio poeta alicantino.
Robos masivos de aceituna se vienen denunciando en la provincia. Los amigos de lo ajeno que aprovechan la noche para la fechoría y los sufren olivareros de los distintos pueblos de la provincia.
Enla Serraníade Ronda, con no poco gracejo, llaman “luneros” a los que aprovechan las sombras de la noche y el liviano fulgor dela Lunapara hacerse furtivamente con unos pocos kilos de aceitunas de verdeo, suficientes para el agasajo de la casa; a saber, disponer del fruto del olivo para partirlas, aderezarlas con tomillo, sal, ajos y vinagre y, depositada en tinaja, recurrir a ellas para complementar las comidas durante algunos meses.
Son las aceitunas “luneras”. Se recogen, pues, a media noche, sin testigos de vista; se llenan las bolsas en la finca del vecino con toda la celeridad que permite el oficio – son los serranos duchos en este quehacer-, regresando con sigilo al pueblo una vez consumado el hurto.
Casi nadie, no obstante, lo considera como tal y casi ningún propietario de olivar echa cuenta con estos robos, que ya son tradicionales, pero que por insignificantes no causan el mayor quebranto económico y todo lo más que se llega es proferir alguna que otra maldición, y las más de las veces, un comentario jocoso.
Ahora, por lo visto, gente de allende fronteras, se dedica a gran escala al robo de aceitunas pero a gran escala en la zona de Antequera y Achidona y Campillo. Estála Guardia Civiltras las huellas de grupos organizados que arramblan no con unos pocos puñados de aceitunas para el condumio hogareño, sino de miles de kilos para venderlo bajo precio y con pingüe ganancia en el mercado negro.
No se conforman estos con saquear los olivos “cenicientos y eternos” sino que aprovechan los montones del fruto, ya sea en el campo o en la almazara para cargar con ellos sus furgonetas.
Nada que ver con los “luneros” serranos. Los que saltaban una valla de pitas para llenar una talega y tener con qué comerse el gazpacho caliente algunos días. Con estos se ha hecho siempre la vista gorda. Contra los que roban y mercadean como ahora habrá que estar bien atentos.
Las aceitunas “luneras” perdieron el carácter chocarrero de antaño; de su condición, incluso, se hacía pública proclama. De las de ahora hay que hablar con la severidad que alude a lo delictivo sin reservas.
Foto: Infojardín.com