Un primer paso satisfactorio de Albert Rivera
Puede que haciendo de tripas corazón, pero C´s dio un paso adelante y consintió un Gobierno presidido por Rajoy evitándose así, todo lo hace aventurar, una repetición de elecciones que serían catastróficas para el país y, por supuesto, para la pervivencia de algunos partidos políticos enredados ahora en una manifiesta animadversión contra el presidente en funciones y todo lo que exhale olor a podrido dentro del Partido Popular. Va extender el líder de la formación naranja sus cartas sobre la mesa de negociación, entre ellas, la más significativa, la de que se llegue hasta el final en la cuestión de la financiación irregular de los populares o caso Bárcenas. Esta resulta la más peliaguda, pero se extiende el parecer de que también se soslayará con éxito: el presidente en funciones no podrá poner reparos a la regeneración de la vida democrática exigida.
En Rivera ha primado la cordura y su actuación, hay que reconocerlo, responde a un sentido de la responsabilidad y la generosidad plausible a todas luces. ¿Que teme correr el riesgo de ser vapuleado en unas terceras elecciones? Puede ser, pero está en su derecho obrar también en defensa de los propios intereses de su partido. Algo que otros olvidan haciendo oídos sordos a la marea de sensatas razones que vienen esgrimiéndose un día sí y otro también.
Rivera no ha solicitado sillones a cambio; lo mismo ocurrió cuando prestó apoyos en los gobiernos de Andalucía y Madrid. Eso le honra. Ha optado por tender la mano y facilitar un gobierno que nos aleje a todos de momento de la incertidumbre en la que nos sumíamos de cara al futuro más inmediato. Ha demostrado que sus palabras de exigir `la hora de los estadistas´ emitidas repetidamente cobra visos de realidad. Esperemos que todos las secunden.