El nuevo hospital de Ronda a trancas y barrancas
José Becerra
No acaba de arrancar el nuevo hospital de Ronda. Hace tiempo que escuchó el “levántate y anda”, pero sigue lánguido y postergado. Está en manos de la Junta y en concreto de la Consejería de Salud quien determine la licencia de primera ocupación y, por ende, el plácet para que con instalaciones justifiquen de una vez por todas las necesidades para las que fueron creadas años atrás. Desde el Consistorio, el delegado de Obras y Urbanismo, Francisco Márquez, ha señalado algo así como que la pelota está en el tejado de la Consejería de Salud, de quien se espera la última palabra al respecto. “Qué largo me lo fiais”, que dijo el clásico.
Se está, pues, a la espera, una vez que el Ayuntamiento ha dictaminado el final de las obras, incluidas las del acceso- un serio tropiezo, que parece haberse solucionado con su adecuada construcción- y las de las oportuna electrificación y saneamiento, condiciones sine qua non para que el nuevo centro sanitario abriera sus puertas definitivamente, se autorice su traslado al lugar definitivo, lo que va exigir una nueva espera. La Consejería de Salud estima en 12 semanas el plazo para que el funcionamiento pleno se verifique. Cuatro meses, o sea, para que los rondeños y serranos de los pueblos limítrofes puedan ser atendidos debidamente en las flamantes instalaciones hospitalarias.
Con todo, una cuestión candente sigue sin determinarse adecuadamente: el paso de peatones que permita el fácil acceso soterrado al centro en cuestión. Será la Diputación quien deberá aportar la financiación requerida. Algo en lo que confía el Ayuntamiento rondeño, pero que todavía está en el aire ya que la administración supramunicipal no ha dicho esta boca es mía al respecto. Una nueva espera que habrá que afrontar con la resignación a la que ya estamos acostumbrados.