Los jamones de la Serranía de Ronda viajan a Hong Kong
JOSÉ B ECERRA
Había que reinventarse para seguir prosperando y en la Serranía de Ronda son duchos en romper barreras y poner una pica allí donde haga falta para dejar constancia del saber artesanal de la gente de los pueblos que ocupan este solar en la comarca más sureña de España. Nunca faltó aquí un emprendedor aguerrido para hacer que los productos serranos se conocieran tanto en el interior como en el exterior del país, siempre que se les eche una mano. Que es lo que viene haciendo la Diputación de Málaga por mucho que políticos opositores hablen sin razón ni conocimiento de causa de que es un organismo territorial prescindible. No lo es y a las pruebas nos remitimos.
Ya cruzaron charcos y tierras, entre otros productos serranos e hispanos, los aceites de nuestras almazaras, los esponjosos molletes de Antequera, el genuino aceite de oliva, los higos secos o el queso y las aceitunas con el sabor inconfundible de nuestras tierras del sur. Y ahora le toca viajar para quedarse allí en territorios asiáticos, en concreto en el legendario Hong Kong, el jamón de la Serranía, producto estrella de ese animal tozudo y hozador que es el cerdo nacido y criado en la montanera que responde a la raza ibérica, del que se entre los nativos de la zona y ratifican los más prestigiosos gourmets que “gustan hasta los andares”, merced a la bellota y la castaña de la comarca que le sirven de sustento básico y engorde hasta llegar a la hora inexorable del sacrificio.
Ha sido la Diputación malagueña quien hizo posible, meses atrás, que este bocado exquisito cautivara a los sibaritas del buen comer y beber en las ferias internacionales que potencian los alimentos y bebidas de calidad, facilitando así que posteriormente diese el salto hasta Asia, y en concreto hasta Hong Kong, donde es desde entonces un plato favorito de la zona merced a las más de una cincuentena de tiendas que exhiben este producto netamente español.
Si el jamón ibérico de bellota mantenía desde la antigüedad el distintivo de la Serranía de Ronda, ahora lo hace con aumentada predilección el de castaña, genuino del Valle del Genal. Ganaderos de la zona añadieron al pienso natural de bellotas el de las castañas, como era frecuente entre los lugareños, y la mezcla de ambos frutos no pudo por menos que ofrecer jamones, que suficientemente curados en sombrías salas ad hoc, ofrecieran un bocado exquisito: la conjunción no pudo ser más certera.
Hoy por hoy, el jamón de bellota y castaña del Genal, inició su periplo por medio mundo y por su paladar genuinamente propio se le augura la más calurosa acogida entre las más empingorotadas mesas que ofrezcan el mejor yantar.