Tendencias políticas imprevistas
JOSÉ BECERRA
No hay que ser un politólogo de altura para intuir, por mor de los acontecimientos que la actualidad nos vienen deparando, la situación de los diferentes partidos que conforman la realidad del panorama político actual, algo que se nos brinda a la vista de los últimos acontecimientos vividos en el país. Partamos del hecho incontestable de que las encuestas son lo que son: adelanto de un futurible que puede o no verse coronado por la realidad; sin embargo, cuando todas estas investigaciones coinciden en algunos puntos esenciales de los que se gratan de enjuiciar, como que no sería descabellado hacer cábalas sobre la información que al final arrojarán las urnas tras el escrutinio de las papeletas. Las intuiciones pueden coincidir o no con la realidad postrera. En palabras de Einstein: “La única cosa realmente valiosa es la intuición”, incidiendo, no obstante, en que no se trataba de decidir a todo a golpe de corazonada, pero tampoco de echar en saco roto las ideas que nos fluyen a la mente sobre cualesquiera de los episodios que la vida en su acontecer nos depara
Quedan tres semanas para que “pueblo hable”, que dicen los petulantes, y no se sabe a ciencia cierta que puede ocurrir. Cuando los partidarios de Pedro Sánchez, a tenor de unas previsiones favorables se apresuraron a poner en planta la consulta electoral no podía entrever lo que habría de suceder en Cataluña en estos últimos y aciagos días. No se vislumbraba que nada ni nadie podría ser sombra a la hegemonía socialista, según se vaticinaba desde la Moncloa. Pero he aquí que las situaciones cambian, muchas veces sin mediar apenas transición alguna. El independentismo catalán ha venido a quebrar las esperanzas de victoria y la investidura exitosa de Sánchez como que se disuelve como en el agua el azucarillo. Se resquebraja la certeza de que el PSOE se llevaría de calle la confrontación electoral y que se alzaría con la victoria. Este gozo en un pozo, a raíz de los acontecimientos vividos. La vanagloria se disipa a ojos vista.
Los augures del momento político auguran, no obstante, una tendencia hasta ahora poco probable, de que los socialistas se estancarían en cuanto a la obtención de votos, o que incluso pudiera perder muchos de los obtenidos en las pasadas elecciones, mientras que el PP ganaría varias decenas de diputados hasta rondar la centena. ¿De donde vendría esta aquiescencia? Por un lado del decaimiento de los seguidores de Rivera que vuelven al redil de los populares, y por otro, porque hacen lo propio quienes en momentos pasados lo abandonaron y abrazaron sus querencias a Vox: ahora vuelven, solícitos, los orígenes de sus apetencias políticas.
Los acontecimientos vividos en el suelo catalán días atrás no han tenido por menos que sacudir el panorama político actual encrespando estas derivas: las distancias entre socialistas y populares se acortan a ojos vistas. Las huestes de Sánchez se encallan en sus 123 escaños y el PP gana terreno visiblemente: rondando los 105 diputados. El hundimiento de Ciudadanos es palmario; al contrario de Vox que avanza vertiginoso y se coloca en el tercer puesto del palmarés político cuando las elecciones están al doblar la esquina. Lo imprevisto toma claros visos de realidad.