
Comer bien y beber mejor en la Serranía de Ronda
JOSÉ BECERRA
“Comamos y bebamos, que tarde o temprano moriremos”, es la sentencia que, medio en bromas o de veras, hacen suyas algunos de los pueblos alineados, pero salvando distancias entre sí, en la abrupta orografía impuesta por la Serranía que los acuna. En medio de farallones descomunales se alinean pueblos malacitanos que en los días gélidos propios de los últimos meses del año celebran con toda pompa festejos para los que se echa mano para solaz del cuerpo y regocijo del espíritu a las pitanzas y bebidas que les son propios
El mes de diciembre en la Serranía de Ronda restalla en ferias y fiestas. Tienen éstas como principales alicientes tanto la manduca de manjares como las libaciones de vinos y licores que por estos contornos se elaboran. Degustar platos y bebidas autóctonas es el aliciente que impulsa a poblaciones serranas a llamar la atención de propios y extraños que han de solazar tanto al paladar como a sus estómagos con productos señeros pintiparados para los días de frío que por estas latitudes imperan cuando el año se encamina hacia su final.
En estos días que corren la producción se intensifica en respuesta a las exigencias de la clientela de buena parte de Andalucía que adictas a los fabricados que aquí se elaboran y comercializan, volvieron al alcanzar las altas cotas de pedidos mantenidas desde muchos decenios atrás. Comer sano y bien es connatural con Benaoján, pueblo serrano que ahora abre sus puertas a una ingente número de visitantes (unos 5.000 se esperan) que año tras años lo visitan para hacer las provisiones de cara a los festejos navideños que están a caer.
El acontecimiento con todos los ribetes de un festín pantagruélico se celebrará entre los últimos diez días de noviembre y 1 de diciembre. Tiempo más que suficiente para que los visitantes de esta singular fiesta regocijen su estómago con productos del cerdo, amén de otras delicatessen que se fabrican en la montaraz Serranía de Ronda y que se expanden a media España: son tentadoras para hincarles el diente.
Sabedores de esta certeza, la Diputación de Málaga se ha volcado con el evento, y así lo afirma su presidente, Francisco Salado, que mediante una campaña que promete ser fructífera pondrá en valor los productos de Benaoján para airearlos por doquiera.
La feria en cuestión llega a su décimo séptima edición y se espera que alcance las cotas de asistencia que ya fueron significativas en pasadas ediciones. La primera edila del Ayuntamiento, Soraya García, a puesto de relieve en el acto de exposición de la feria la importancia de este acontecimiento festivo, único en la provincia. Y lo es sin duda, puesto en el que además se da cabida a productos de otros municipios, entre los que descuellan la artesanía de la comarca o las mermeladas de la vecina localidad de Montejaque, y otros pueblos singulares y limítrofes, es el mejor momento para dejarse caer por esto parajes de montaña.
La singular fiesta chacinera es el escaparate idóneo con el que puede contar el pueblo a la hora de mostrar las exquisiteces gastronómicas que aquí se fabrican desde siglos atrás. Merecen ser recordados la nómina de las industrias chacineras que en su día asombró el mundo y no conoció fronteras. A precursores de antaño de la chacinería benaojana siguieron sus pasos firmas ya acrisoladas en el buen hacer y comerciar productos como pueden ser, entre otros, la de Icarben o El Cerdito Andaluz: surten de sus elaborados a media España, merced a la calidad de sus productos; y que ahora, como aliciente gastronómico único, se podrán degustar en esta singular feria de la cuchipanda por excelencia.
Deje atrás la ajetreada vida de las ciudades populosas, y sus a veces insalubres atmósferas a la que nos exponemos se quiera o no, y venga a deleitarse con apetitosos platos a la vista de todos, para que la que se dan excelentes mañas las operarias, descendientes de las antiguas “menuderas” de profunda tradición en la localidad: estimularán los sentidos merced a los olores y sabores de tan singulares productos.
Chorizos fritos, orondas morcillas, lomo en manteca, embuchado y un largo etcétera de productos que ofrecen ese animal hozador del que se dice gustan hasta los andares, amén de otras delicateseen del mismo pueblo o de los adyacentes en un espléndido muestrario en la plaza de la Iglesia del Rosario que es lo que el visitante puede encontrar y degustar, acompañado de actuaciones artísticas, música y diversión a gogó.
Y de déjese ganar por el bucólico paisaje de su entorno: Sierra de Líbar, majestuosa, coronada en su parte más oriental con las enigmáticas Cruces Blancas; las Canchas, telón de fondo pétreo; el Tajo del Zuque, colosal; o el imponente trasfondo del Picacho del Rayo o Conio, nebuloso en la lejanía. Fueron mudos testigos todos del paso vacilante del Neanderthal, o también del Homo Sapiens que por aquí anduvieron en el pasado nebuloso de los tiempos.
Haga acopio a renglón seguido de la mejor chacina para llevar a casa o para agasajar a sus amistades: seguro que le agradecerán tan suculento obsequio adquirido in situ en uno de las poblaciones que posee como timbre de gloria la excelencia de los productos que salen de sus fábricas desde las más lejanas épocas.