Contubernios catalanes
JOSÉ BECERRA
Está previsto que la Generalitat de Cataluña, ni corta ni perezosa, va a subir el listón de su demanda en dinero contante y sonante al Gobierno, hasta llegar a los 10.000 millones para financiar sus cuentas en el año que está en puertas. Por pedir que no quede, sobre todo cuando se maneja una alta probabilidad de que su petición cuajen alrededor de 2.000 millones millones más que los obtenidos para el año que ahora esta a punto de fenecer. Ostentan tener el “rábano por las hojas”, que se dice en tierras campesinas y sureñas del país para obtener el fruto apetecido. La permanencia de Pedro Sánchez en el poder va a depender y mucho de que se avenga a servir los intereses de las ´mesnadas´ catalanas en rebeldía, aún a sabiendas que eso puede extorsionar al resto de colectividades de la ancha geografía hispana. Clama al cielo que quienes ansían romper la unidad de España enalteciendo la obtención del titulo de “república” y, por tanto, menospreciar a España en su conjunto, vengan a exigir esas cantidades a todas luces exorbitantes que ni por asomo tienen semejanza por su montante mayúsculo con el resto de las que habrían de recibir el conjunto de entidades territoriales.” La pela es la pela”, ahora recurriendo a otro dicho propio de los catalanes tanto longevos como los que no peinan canas pero que se aúnan para reclamar la independencia un día sí y otro también. Piensan que les asiste toda la razón del mundo. Ellos, los catalanes insurrectos, saben muy bien que esas cantidades exorbitantes que exigen se pueden obtener de un Gobierno en ciernes que busca su apoyo como manera única de dar cumplida cuenta de sus pretensiones. Les consta que disponen de una oportunidad de oro al constatar que desde las más altas instituciones del Estado, o lo que es lo mismo, de un PSOE que mendiga su colaboración un día sí y otro también, pueden hacer cuajar sus estentóreas pretensiones. Que no son otras que hacer frente a urgentes necesidades económicas a causa de una situación en este orden que se les muestra raquítica a ojos vista. De ahí los contubernios en que incurren a ojos vista. Maquinaciones que siempre irán en detrimento del resto de Comunidades que no ambicionan sino permanecer dentro de los cauces del orden estatal que en su día abrazamos.