Las estaciones de tren de la Serranía en el disparadero
JOSÉ BECERRA
Los pueblos del interior de la provincia que paulatinamente han ido perdiendo población y por ende se han visto condenados por ese exilio obligado de buena parte de sus habitantes hacia zonas más prósperas han venido soportando serios varapalos que a la larga habrían de incidir en su supervivencia. A fuerza de coartar el arraigo de su gente se imponía el desarraigo y la huida hacia zonas más propensas para el simple superar las limitaciones económicas de sus moradores.
Pero los problemas para quienes aún persisten en habitar en zonas menos favorecidas de la provincia se multiplican. Por ejemplo, lo de la decisión de suprimir la venta de billetes en estaciones de tren no ha tenido por menos que movilizar la población del entorno y que se eleven voces contra de tamaña sinrazón. Por lo pronto, esta reivindicación ha sido atendida por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que ha tenido a bien dictaminar que se sigan vendiendo billetes de tren en las estaciones en las que este servicio había sido eliminado y que facilitaba el acceso a los trenes de personas que preferían llevar su billete en el bolsillo para hacer uso de este medio de transporte, o que no poseían medios propios de locomoción ni disponer estaciones de autobuses para efectuar sus desplazamientos.
Pero los habitantes de estas zonas castigadas con la supresión de un servicio que data desde décadas atrás no han tenido por menos que elevar sus quejas por la manifiesta iniciativa que se juzga como nefasta para el entorno: se piensa y con razón que significan el primer paso para suprimir las estaciones con el consiguiente perjuicio y quebranto para el desplazamiento de quienes no dispongan de coche o no existan en sus demarcaciones respectivas de un servicio de autobuses que vengan a suplir un medio como es el del lo tren consuetudinario y bien asentado en en la Serranía de Ronda.
Eso sí, la continuidad del servicio exige, en el caso concreto de la estaciones de RENFE, que sean las Diputaciones y Ayuntamientos quienes, en última instancia, solucionen este desaguisado que ha venido a trastornar a muchos habitantes de pueblos, que, como en el caso de la provincia dre Málaga, afecta de manera directa a los pueblos de Benaoján, Montejaque, JImera der Líbar y Cortes de la Frontera, pueblos en el meollo de la Serranía de Ronda. Se ha empezado por suprimir las taquillas de venta de billetes, pero si nadie lo remedia, será este el principio del fin que venga a echar el cierre a cal y canto de las las estaciones de siempre.
Sirvieron a pueblos aislados y formaron parte de su imagen, pero si nadie lo remedia desaparecerán y dejarán de ser testimonio vivo de un paisaje consubstancial con los pueblos en los que abrían sus puertas, además de entorpecer la movilidad de sus habitantes después de decenios de facilitarla. Esperemos que esta idea de eliminarlas no llegue a buen a puerto.