Alcaldes malagueños en pie de guerra
JOSÉ BECERRA
Los primeros ediles de la provincia, todos a una, han desenterrado el hacha de guerra pata luchar contra ese enemigo solapado y mortífero que es el coronavirus. Ansían todos mantener a salvo las poblaciones de las se erigen como primeros mandatarios de ese enemigo común que tantas vidas y haciendas se está llevado por delante. Ni en sueños podrían haber columbrado que se enfrentarían ante semejantes peligros que ahora acosan a los pueblos que rigen, esos que pese la escasa densidad de población no es seguro que puedan permanecer a salvo del solapado enemigo que se enseñorea de medio mundo.
Les ha tocado a los primeros regidores locales hoy en ejercicio enfrentarse a una situación más propia de sueños terroríficos y que nunca pudieron imaginar que sacudirían a los moradores de los pueblos que ahora les toca comandar. Pero no se han amilanados y sacando de tripas corazón se han dispuesto, todos a una, a que los pueblos que regentan no doblen la cerviz ante ese enemigo común que hoy nos doblega y ciega vidas sin parar. Todos con el mismo espíritu para que el maléfico virus no entre en casa de los vecinos que regentan.
Se ordenan cierres de zonas comunes, se desinfectas contenedores, se distribuyen alimentos entre las familias con menos posibilidades económicas para adquirirlos, se procura proteger a los mayores y a las personas de riesgo, habida cuenta de que son presa fácil para el malhadado virus. Se fumigan las calles, se bajan cuotas e impuestos municipales y se posponen obras ya servicios perentorios para cuando, como nos dice uno de los alcaldes de pueblos que están en guerra abierta, ” pase el nubarrón del Covid-19”.
En estas relaciones de primeros ediles entregados en cuerpo y alma a la defensa de su pueblo respectivo, y, por ende, dignos de encomio, obligados es resaltar la dedicación que a la defensa del suyo – Benaoján-viene ejerciendo su alcaldesa, Soraya García. Con enorme entereza admite que por su condición de haber padecido dolencias previas se ve obligada a dirigir el día a día del pueblo sin abandonar el timón del Ayuntamiento que regenta desde su propia casa. Un ejemplo vivo del esfuerzo y entrega de los alcaldes de la provincia que no se paran en mientes a la hora de arrimar el hombro para el bien de sus convecinos.
Todos los regidores de los pueblos malagueños en pie de guerra para contener y derrotar a ese enemigo común que viene segando vidas de manera indiscriminada y sin tregua.Mucho es de agradecer su labor digna de encomio por salvar vidas.