El paro, imparable
Sesudos economistas y ciudadanos de la calle que sufren la despiadada lacra del desempleo ( más de 6 milllones ya; en Andalucía rozando el millón y medio, en Málaga escalando el 37% de la población susceptible de ocupar un puesto de trabajo; dos millones de familias con todos sus miembros en paro; los jóvenes sin posibilidad de empleo rondando ya un aterrador 60%), se preguntan cuándo este Gobierno va a coger el toro por los cuernos de la tenaz desgracia que nos asola, y armoniza las férreas medidas del gasto público y austeridad con otras que posibiliten el crecimiento. Hasta ahora se le ha dado de lado ponderándose la permanencia de una austeridad(recortes drásticos)impuesta por Merkel y sus acólitos, herederos de los antiguos teutones, y que aquí abrazaron el presidente Rajoy y sus ministros como única forma de salir del atasco económico en el que nos encontramos, no se sabe si para bien,aunque todo hace pensar, visto lo visto que para mal.
Se piensa que se ha de potenciar la actividad sin perder de vista la austeridad: una y otra deben adoptarse porque se está de acuerdo en que no deben marchar cada una por su lado de manera tal que sin eliminarse mutuamente se dispongan ambas de la mejor manera (doctores tiene la Iglesia)para la obtención del mismo objetivo. Pero sigue empeñado nuestro ínclito presidente, escudado en que las previsiones mandarán, e insinúa en que pueden subir los impuestos a la vez que anuncia nuevos recortes, que veremos en su Programa de Estabilidad que tomará cuerpo tras su cita ministerial del viernes. Vuelve a hablar de recortes y “se caen los palos del sombrajo”, como suelen decir en la Serranía de Ronda. Porque donde dije digo…Hay que hacerle caso a Bruselas , que ha dejado caer, ¡Dios nos asista !, que la reforma laboral está inconclusa y que es necesario perfilar la reforma bancaria.
Con la prima de riesgo en caída libre – el ministro Montoro lanzando las campanas al vuelo, no se sabe si prematuramente – respiramos un tanto aliviados. Pero con el terrorífico avance del paro y la posibilidad de que el PIB caiga hasta el triple de lo que se conjeturaba, se ve que se impondrán nuevas y duras medidas. No es traidor el que avisa.