No es la primera vez que lo hace. Por lo visto en la Organización de Naciones Unidas (ONU) ya lo aventuró años atrás. Se promueve otra vez la alimentación a base de insectos y la FAO acaba de hacerse eco de tal propuesta. Se basan estos bien intencionados miembros de tan alto Organismo que campan en la institución supranacional, en que el aporte de 10 gramos de gusanos, mariposas, hormigas y saltamontes, entre una población varia de insectos, aportan proteínas, grasas y carbohidratos con un valor energético de unas 450 calorías, que es lo que nos proporcionaría un bocadillo de chorizo ibérico u otro de morcilla rondeña.
Se pregunta uno si eso es todo lo que se les ocurre para contrarrestar el hambre del ter4cer mundo mundo. Por lo visto,ahora no toca hablar de este en vez de la concentración de CO 2 en la atmósfera, o de la protección de las aves en peligro de extensión, o de las ayudas a países míseros para potenciar cosechas de cereales y evitar las hambrunas sempiternas. No. Ahora quieren potenciar los guisados de orugas y saltamontes (cigarrones, en mi tierra del sur). Poco les ha faltado para recetar platos que tengan como aliciente a estos invertebrados de respiración traqueal. Por ejemplo, lagarto a las finas hierbas, escorpiones a la vinagreta, o grillos con tomate y pimientos rojos a la pimienta. Hasta puede que surjan chefs afamados que brinden a comensales exigentes menús elaborados con los inocentes coleópteros criados en granjas ad hoc.
Sin temor a equivocarme, seguro que que los autores del informe, exhaustos por su trabajo, se reunirían en en restaurante de postín para dar buena cuenta de un suquet de cigalas y pescado de roca con ali-oli de leche de almendras, o un filet mignon al mejor estilo francés, bien acompañado con un Burdeos añoso y frío. Ver para creer.
Foto. Insectos en un metrcado chino(pbase.comm)
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