Me acerco a una entidad bancaria para hacer un ingreso a una familiar sin ser titular de una cuenta: la señorita de la ventanilla, pizpireta y sonriente, me endilga 2 euros de comisión por trámite. Lo pago sumiso, qué remedio. No vale la pena citar el nombre de la entidad, porque el pago de comisiones por ésta o una parecida operación se ha generalizado de y de manera exponencial en todas las sucursales bancarias. Me entero de que se cobra esa misma cantidad para atender el coste de una matrícula escolar de un menor que solo llega a 1,20euros. En ningún caso nos parece que la licitud de este gravamen esté suficientemente explícito.
Las tarifas del conjunto del sistema financiero español se han sometido a una severa revisión, naturalmente en alza,en perjuicio de la clientela solícita que lo alimenta con sus ahorros. Pueden que expliquen que el cobro está en función de la vinculación con el banco en cuestión. Aún así esta eventualidad debería manifestarse con suficiente antelación para no pillar al imponente en cuestión in albis, o sea sin entender nada. Lo mismo que se cobre un canon por contar moneda fraccionaria en el momento en que se ingresa una cantidad de esta manera.
Es un hecho innegable la caída de los beneficios de bancos y cajas por mor de la morosidad, descenso del negocio o la eliminación de las cláusulas suelo, un golpe en la yugular del sistema contra el que se han defendido como “gato panza arriba”,que dicen en mis lar rondeño. Pero los bancos han de estar para las duras y las maduras, y no todo van a ser ganancias desmedidas. «La banca está haciendo pagar su crisis a todos los consumidores en forma de un aumento desmesurado de las comisiones», apuntan desde Adicae( Asiociación de Usuarios de Banca). Los que lo padecemos suscribimos la afirmación, porque nos solivianta que en tiempos de vacas flacas sean los menos pudientes los que paguen las consecuencias.