Un par de euros más para los pensionistas:¡ Somos ricos!
“Para este viaje no se necesitaban alforjas”,que dicen allá más al sur del sur peninsular, allí donde Ronda pierde su fisonomía de ciudad pujante y las sierras cierran filas codiciosas en torno a pequeños caseríos blancos de cal refulgentes al sol del mediodía.
Lo que traducido a grosso modo y dejánndonos de lindezas, que el horno no está para bollos, puede significar que no valía la pena tanta algarada para tan poca substancia,algo que ya era de esperar visto lo visto anteriormente.
La cuestión es que el Consejo de Ministros acaba de lanzar las campanas al vuelo porque se decidió cuando el 2014 toca su fin que las pensiones se revalorizarán un 0,25 % en el año que ya se espera a la vuelta de la esquina. Argumentan que así se hace por ley anteriormente establecida. Puede que así sea. Pero se podían haber ahorrado esta misérrima subida que nada nos viene a solucionar a los casi 10 millones de jubilados que arrastramos penosamente el fin de nuestra existencia. Se nos aumentan 2 euros en la paga que es la nada a todas luces y lo venden como un triunfo de la política de protección social en el balance político y económico del año, triunfalmente expuesto por el presidente Rajoy, y como era de esperar denostada sin rservas por la oposición.
Señor Presidente, con el respeto que me merece, le diré que se podían haber ahorrado esa insignificancia que apenas llega a 10 céntimos de euro al mes con el que no podemos comprar ni una bolsa de pipas de girasol en el kiosco de la esquina. Se escuda usted en que las variaciones negativas del IPC (Índice de Precios de Consumo)harán más ostensible la subida que su Gobierno acaba de decretar, junto a la bajada del precio del petróleo. O sea,que la “mejora” que “permite a los pensionistas incrementar su poder adquisitivo” no deja de ser eventual y volátil.
En otras palabras, que la semicongelación de las pensiones ya efectuada el pasado año continúa en el que ya asoma su cariz .” Y lo que te rondaré, morena”, que decimos los serranos y malagueño cuando vemos que nuestros males no tienen remedio.