El gobierno de Andalucía en un brete
Hablaron las urnas en Andalucía el pasado domingo 22 y lo hizo de manera clara y rotunda: la izquierda sigue preponderando en su ancho solar. No hay que rasgarse las vestiduras por ello, que esta predisposición tiene aquí raíces profundas, sean cuales sean las circunstancias imperantes. Se hizo caso omiso a la corrupción reinante durante décadas, patente en los fraudes de los EREs y los cursos de formación en los que un buen puñado de aprovechados se llenaron los bolsillos en perjuicio de la clase trabajadora y desempleada de la población, y a la hora de votar como si nada hubiera sucedido: aquí paz y luego gloria, que a los del mismo color del partido todo se les perdona.
Nada que objetar por tanto, que cada cual hace de su capa un sayo y le entrega su aquiescencia a quien le dicta su leal saber y entender: una decisión tan respetable como cualquiera otra y las inquietudes políticas de los andaluces en su mayoría van por ese camino, otra cosa es que los resultados permitan la existencia de un gobierno estable tal es la significación de los resultados de la consulta.
Por lo pronto está la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta. Resulta inimaginable, pese a que Rajoy dejó por sentado que era partidario que en las elecciones de cualquier signo formase gobierno la lista más votada, pero ahora después del ostentoso descalabro puede que haya cambiado y es más que presumible que no tienda la mano. Se supone que hará lo propio Ciudadano, después del celebrado éxito logrado, puesto que afirmó por activa y por pasiva que que no apoyaría la candidatura de la líder socialista mientras no prescinda de Chaves y Griñán.
Tampoco se espera que haya pacto entre Podemos (que se desinfla a ojos vista) y PSOE, que ya dejó claro Díaz que no pactaría con nadie y que gobernaría en solitario, seguramente porque esperaba una victoria de mayor calado. De IU tampoco puede esperar nada porque sus resultados han sido catastróficos a ojos visto.
Los socialistas se quedan con los escaños que tenían, ni uno más ni uno meno, y ello merced a las normas de proporcionalidad( la sombre de Hond es alargada), que obraron en su favor. Pírrica victoria se nos antoja, por mucho que se quiera vestir al santo, pero victoria a la postre, que , sin embargo, se puede diluir como en el agua el azucarillo muy pronto.
En suma, que doña Susana tendrá que hacer encajes de bolillos para lograr apoyos, empezando por su investidura. No hay nadie que se desmarque y niegan alianzas con ella, algo que si no logra en un par de meses se verá obligada a convocar de nuevo elecciones.
Panorama desalentador el que el que se vislumbra en lontananza después de una consulta que no ha arrojado resultados positivos para el sufrido ciudadano que lo que desea es que todos los partidos se pongan a trabajar codo con codo para desterrar corruptelas y clientelismo acendrado desde décadas atrás, acrecentando el empleo y la atención social en mínimos en la región desde ya hace demasiado tiempo. Lo dicho, el futuro gobierno de Andalucía en un brete.