Colas en los bancos
El espectáculo de las interminables colas de gentío en los bancos para escanear el DNI y evitar en lo posible el bloqueo de cuentas nos ha equiparado a países poco menos que tercermundistas. A las entidades financieras les constaba que el Gobierno les había exigidos años ha este requisito para evitar en lo posible el blanqueo de capitales y otros fraudes de parecida índole, pero hicieron oídos sordos pese a que no se les escapaba los perjuicios que podrían ocasionar a la clientela si dejaban la requisitoria para última hora.
Nuestra banca, más atenta a otras cuestiones más lucrativas, prefirió dar el sofocón a sus clientes, que, solícitos no querían tener problemas a la hora de recurrir a sus ahorros o depósitos.
Hubo quienes se vieron obligados a abandonar sus puestos de trabajo, posponer citas con el médico y pasar por alto otras acuciantes necesidades para atender esta apremiante exigencia de última hora, la cual se daba a entender que no permitía dilación posible.
Quienes se veían obligados a acudir a su oficina bancaria se encontraron con la disyuntiva de aplazar una gestión ordinaria posponiéndola a una mejor ocasión o esperar su turno con paciencia franciscana.
¿Quiénes son los responsable de tamaño desbarajuste? No es aventurado inferir que fueron los bancos, los cuales sabían desde mucho tiempo atrás lo que podía ocurrir y no atendieron con la prontitud exigida lo dispuesto por las autoridades competentes que nos rigen.
Foto Diario SUR