Desde la provincia y su interior reflexiona uno sobre el momento político y económico-social que vivimos. Y a veces se sobrecoge.
Miguel Delibes, del que ahora se cumplen años de su definitivo adiós, dejó esta cita para la posteridad: “Para el que no tienen nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad”.
En la barahúnda de acusaciones, interlocuciones y controversias sobre los delitos que se hayan podido cometer en Andalucía – y fuera de ella – por parte de quienes prometieron gobernar en justicia para el bien de los que le otorgaron la confianza con sus votos – ahora es tiempo propicio para hablar de ello, ya que en el horizonte cercano se vislumbra una nueva consulta electoral -, lo que sería de agradecer es que se investigase a quienes por la política llegaron subrepticiamente a una situación más que holgada.
Que se saquen todos los trapos sucios a relucir, y lo que mas importa que se sepa sin tapujos quiénes los ensuciaron impunemente. Que se respete la presunción de inocencia, eso sí, pero al unísono que se formalice una investigación exhaustiva sin que queden los menores resquicios para que los que incurrieron en delito puedan escapar de la acción dela Justicia.
Si no hay sobre los acusados mácula que empañe su proceder dentro de las instituciones públicas, bien, y si hay actuaciones fraudulentas que la empañen, que salgan de la ultratumba en la que algunos quisieron enterrarlas, y que se pague por ellas como se merece. Es este un clamor soterrado en la sociedad que uno no tiene por menos que suscribir, caiga quien caiga.
Que cese la espiral de corrupción para que la casta política recobre la confianza del pueblo, que pese a todo sigue creyendo que existe gente honrada en los partidos con vocación de servicio público y de limpia trayectoria. Lástima que los transgresores la ensombrezcan.