La Sanidad de Málaga en la UVI
Si una enfermedad que puede abatirnos en cualquier momento resulta temible, ¿qué decir cuando se convierte en un lance poderle hacer frente con prontitud y eficacia? Es lo que viene ocurriendo en Málaga y es lo que nos llena de pavor al pensar que la salud es inestable y en cualquier momento se puede perturbar y los medios para combatir la afección escasean o no existen. Nos llena de pavor contraer una enfermedad de grave pronóstico porque sabemos el déficit de camas hospitalarias, ya crónico en la provincia, y la escasez de médicos y enfermeros que puedan echarnos una mano en tan difícil circunstancia.
Claro que no todos sufren esta desidia de quienes nos gobiernan en Andalucía en lo que respecta a la sanidad pública: hay quien puede permitirse el lujo de acudir a clínicas y hospitales privados donde les recibirán con los brazos abiertos y mediante el generoso estipendio eliminar de una papirotazo las listas de esperas y el dictamen del galeno de turno. Pero que levante la mano quien se pueda permitir este trato de excepción. Desde luego que no la inmensa mayoría de quienes se las ven y desean para llegar a fin de mes con sueldos raquíticos- en el caso de que lo obtengan – y los que reciben ayuda social más que paupérrima. A estos les toca “pasar el quinario” como se dice en mi Serranía de Ronda cuando se trata de conseguir algo que se les niega sistemáticamente y de imposible consecución.
Acaba de afirmar la presidenta de la Junta, Susana Díaz, aupada por Ciudadanos, que el presupuesto que se acaba de hacer público va a garantizar el dinamismo de la economía llegando el aumento de la inversión en Educación y Sanidad. Habrá que verlo, porque en lo que toca a ésta última en Málaga las cosas van de mal en peor: hay que ser ciego para no ver la insuficiencia de la dotación hospitalaria estancada hace más de 20 años. Los Centros de Salud desperdigados entre la capital y los pueblos de la provincia languidecen por la falta de profesionales y sustituciones que vengan a remediar la insuficiencia, amén de los contratos a tiempo parcial y abultadas agendas de los facultativos con pacientes que alcanzan los 60 pacientes por día.
Y en resto de España más de lo mismo, prueba de ello es el comunicado del Foro de la Profesión Médica, conocido ahora, afirmando que rompe con los acuerdos suscritos hace nada menos que dos años con el Ministerio de Sanidad para dar solidez al Sistema Nacional de Salud) por la desidia del Gobierno para darle fiel cumplimiento.
Cicerón, escritor, orador y jurista romano de renombre en su tiempo y siglos después, acuñó esta sentencia que pidió mármol desde el primer momento:” El médico competente, antes de dar una medicina a su paciente, se familiariza no sólo con la enfermedad que desea curar, sino también con los hábitos y la constitución del paciente”. No pensamos que los clínicos de ahora, pese a su buena voluntad y la responsabilidad de la que se hacen gala la mayoría puedan disponer de tiempo y recursos para hacer efectiva la sentencia.
Nuestra Sanidad, sobre todo la malagueña, se nos antoja que necesita los cuidados y el auxilio que se exigen para un enfermo en estado comatoso, o sea, en la UVI. Y así nos luce el pelo a los que nos vemos obligados que quieras que no a acudir a ella.