La atención sanitaria no resulta igual para todos los españoles. Se esté viviendo en una u otra de las distintas comunidades autónomas obliga a aceptar las condiciones impuestas por cada una de ellas. Y la prueba palpable de que estas diferencias existen es la ausencia hasta ahora de una tarjeta única sanitaria que sirva para todo el territorio patrio.
Si desde la provincia de Málaga nos trasladamos a Valencia o Barcelona tendremos problemas burocráticos para que nos atiendan en dispensarios médicos. Quienes no lo tendrán serán el resto de europeos que nos visitan; ellos lo tienen más fácil a la hora de solicitar atención sanitaria en cualquiera de las 17 autonomías. Algo que no deja de sorprendernos.
Pero puede dejar de hacerlo si cuaja la puesta en marcha de un sistema igualitario para todo el país. Esgrimir una tarjeta sanitaria expedida en cualquier lugar por alguien que ha viajado hasta otra región española puede ser suficiente para una atención rápida según acaba de anunciar la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Matos. Igualdad, como se preconiza en el enunciado del Ministerio, puede que ponga las cosas en su sitio. Ya era hora.