Manuel Becerra, un enamorado fiel de la Naturaleza
Si hay alguien que nacido en la Serranía de Ronda haya dedicado la mayor parte de su vida al estudio exhaustivo del medio natural y a la historia de sus pueblos tendríamos que coincidir en que Manuel Becerra como pocos responde fielmente a esta estimación.
Vio su primera luz en Benaoján y desde las primeras décadas de su existencia,quizás extasiado ante la belleza con la que Naturaleza había dotado a esta comarca y la prodigalidad con la que la dotó – montañas, ríos, vegetación…- se sintió atraído por ella y dedicó sus cinco sentidos a interpretarla y a tratar de transmitir a sus semejantes la peculiaridad de su entorno y la singularidad de su envolvente medio geográfico, vegetal e histórico.
Se podría decir que en honor a la verdad pocos nativos conocen los entresijos, vericuetos, caminos,senderos y trochas de la Serranía de Ronda como este joven benaojano entregado en cuerpo y alma al estudio pormenorizado del medio y en concreto a su vegetación propia floral o arbustiva. Su imagen de caminante pertinaz, mochila a las espaldas y ojo avizor a cuanto de interés botánico ofrece la comarca, es bien conocida entre el paisanaje, el cual es sabedor de sus aficiones a propagar con métodos esencialmente divulgativos cuantas especies la naturaleza más bravía puede ofrecernos sin la intervención de la mano del hombre. Hay un dicho sabio que dice “Todos quieren volver a la naturaleza, sólo que no a pie”. Manuel lo contradice: él sí vuelve a ella a pie. Y lo hace una y otra vez sin desmayos.
Fruto de esta actitud y dedicación acrisolada con el paso del tiempo son los libros que ha ido dando a la luz desde casi sus años impúberes y que han merecido el aplauso de un público fiel y adepto a cuanto fenómenos naturales brindan montes, altozanos, planicies y abruptas sierras capaces de producir especies vegetativas con la espontaneidad natural que exige la mera pero insustituible exposición secular al sol y las lluvias como agentes propulsores por las leyes naturales o el milagro insólito. He aquí algunos títulos que marcados por esa impronta: Las setas de la Serranía de Ronda, Guía botánica, Setas del Parque Natural Sierra de Grazalema y Sierra de las Nieves,Orquídeas silvestres de Andalucía,y otros tratados similares en los que da buena cuenta de su buen hacer a través de los andurriales malagueños y gaditanos.
Pero Manuel como fiel estudioso de su entorno también y de forma brillante y concienzuda se ocupó de la historia de pueblos enmarcados en parajes serranos. Así dio a la imprenta obras como Valle del Guadiaro, Guía del excursionista, Arte rupestre de la Serranía de Ronda o Breve historia de la villa de Benaoján, entre otras del mismo calado e interés historiogáfico relacionados con la zona.
Naturalista nato, tal vez sin saberlo, hizo suya una frase de Charles Darwin: “La Naturaleza es un libro cuyo autor es Dios”, y que explica el misterio de la vida animal y vegetal que viene deslumbrando autores de uno u otro signo desde la noche obscura de los tiempos.