Buenas nuevas
No todo iban ser noticias nefastas. Acaecimientos de guerras, destrucción, ataques terroristas, el drama que no cesa de la inmigración, el malhadado Brexit y los pasos decadentes de la Europa unida (un sueño cada vez más frustrante), hecatombes naturales y tejemaneje de políticos empeñados en enarbolar la vara de mando pese a quien pese, nos asaltan todos los días para nuestro desconsuelo. Pero de pronto salta la liebre, que decimos los serranos rondeños, y hete aquí que unas buenas nuevas vienen a reconciliarnos con este mundo de aquí y ahora que nos parece fementido y pasamos a considerarlo halagüeño y humanitario. Cara y cruz, pero ahora toca quedarnos con la primera cara de la moneda a raíz de unas noticias que nos llegan de Israel.
El país israelita ofrece la mayor esperanza de vida escolar del sudoeste asiático y posee la mayor tasa de alfabetización en el área Sudoccidental, según refrendan las Naciones Unidas. Diez nativos consiguieron el Premio Nobel en el campo de las Ciencias, amén de los de Química y Economía, historial al que habría que añadir sus aportaciones trascendentales a la ciencia y la tecnología. Las publicaciones científicas que da a la luz no tienen parangón en el resto del mundo si no olvidamos las reducidas dimensiones de su perímetro geográfico.
Viene este exordio a cuento porque Israel, según informaciones de organismos autorizados que siguen sus pasos en lo que toca Innovación y Desarrollo (I+D), acaban de anunciar a bombo y platillo la próxima aparición de una vacuna nasal, en la que se está trabajando concienzudamente en la Universidad de Tel Aviv, que inmunizaría contra el Alzhéimer como de los accidentes cerebrovasculares, afecciones que significan un azote en este mundo que nos ha tocado vivir.
Y no es eso solo: se vienen dando pasos de gigantes contra enfermedades que hasta ahora conformaban un azote para la Humanidad como es el cáncer en sus diversas manifestaciones y que se podrían diagnosticar con un sencillo análisis de sangre o el simple olfateo del aliento (en el caso del pulmón), sin necesidad de recurrir a la biopsia.
En definitiva, unos avances científicos encaminados hacernos la vida más soportable sin el flagelo de la enfermad, la cual se podrá soslayar en multitud de casos. Sin dejar en el tintero el hecho de que hospitales de todo el mundo estén instalando el nuevo programa informático de MDG, capaz de asegurar el medicamento adecuado al paciente sin temor a error o el desarrollo de un novedoso sistema “para realizar resonancias magnéticas que facilitan la pronta detección del cáncer de próstata y colon”, unas afecciones que planean sobre los que dejamos muy atrás la edad bisoña y planeamos en la longeva.
Un servicio continuo e inestimable a la Humanidad que no tenemos por menos que airear y agradecer. Hay quien se ocupa de nuestra supervivencia y de hacer frente a los males que nos azotan para darles respuesta adecuada. Lo dicho, buenas nuevas.