En un editorial de un diario gratuito de Málaga se acusó días atrás a la Diputación de Málaga de sectaria en lo que toca a los municipios de la provincia. Viene a decir que de éstos se lleva siempre la mejor tajada los que pertenecen al Partido Popular. Estamos como siempre en el tira y afloja con el que un partido acusa al contrario con ánimos de despellejarlo vivo. De estas acusaciones no se salvan ninguno sea del color que sea su signo político.
Abona, al parecer, el PSOE malagueño la afirmación de que los municipios que no superan los 20.000 habitantes con dirigentes municipales que no ostentan las siglas del PSOE no reciben ayuda de la Diputación, o se encuentran en desventaja manifiesta a la hora de repartir prebendas. Se apuntala la aserción con la invectiva de que los 92 municipios de menor exponente de moradores muchos de ellos no recibieron “ni un solo euro” de ayudas discrecionales en el año que ya ha comenzado imparable su declive.
Contrasta esta afirmación del PSOE con la noticia aireada solo un mes atrás referente a la que el organismo supramunicipal malagueño el cual va a destinar dos importantes fondos de ayuda a esas entidades locales de escasa población y que se las ven y desean para remontar años de parcos recursos económicos. En concreto se destinarán cuatro millones de euros al Fondo de Liquidez Provincial para anticipo o préstamos sin intereses a los pueblos, y otros millones de incremento para el Plan Provincial de Asistencia y Cooperación. Ambos planes destinados a solventar apremios endémicos de tesorería de consistorios de localidades de menor extensión geográfica y poblacional.
Sin ser un acérrimo defensor de las diputaciones provinciales a tenor de esos efectos arteros que los socialistas malagueños ahora esgrimen en lo que conciernen a los pueblos de poca monta, considero que cada partido arrima el ascua a su sardina, por lo que no puedo por menos de aplaudir que subsistan y no se eliminen, como vienen propugnando algunos partidos políticos que las denuncian como un criadero de clientelismo político perdurable, algo que no todos compartimos.
Estas instituciones vienen prestando un inestimable servicio a las poblaciones de poca monta sin el cual se verían abocados a serios quebrantos que desembocarían indefectiblemente, si no en su desaparición, sí a arrostrar un penoso hándicap para la supervivencia. No podrían por sí solos subsistir en lo que toca a nuevas instalaciones y mejoras imprescindibles vitales para el desarrollo sin la ayuda de un organismo estatal que les tienda la mano.