Goteo siniestro
El rayo que no cesa. Viene al pelo la expresión de Hernández para hablar de las corruptelas que un día sí y otro también se vienen destapando en la provincia malagueña. Un goteo imparable.
Para qué decir nombres de pueblos y protagonistas de los desfalcos si están en la mente de todos, bien aireados por los medios informativos, como es su deber.
No es de extrañar, pues, que el comportamiento de los políticos, de mayor o menor fuste, sea una de las tres preocupaciones de mayor calado que esgrime la ciudadanía. Se está comprobando que hay alcaldes que consideran a los ayuntamientos su predio propio y que en ellos pueden hacer y deshacer para engrosar su cuenta corriente.
No son todos, vaya esto por delante: los hay honrados a carta cabal y fieles cumplidores de su misión. Son muchos los que antepones los intereses de los vecinos que les votaron ilusionados a los suyos propios. Llevan a buen puerto los objetivos que les fueron encomendados.
Pero a éstos se anteponen ahora aquellos otros que no aspiran sino a llenar el bolsillo aun a costa de detraer para su provecho, con subterfugios y trapisondas, lo que en buena lid le fue entregado para las mejoras del pueblo en cuestión. Por todo ello habría que abogar por una regeneración de las administraciones públicas locales – más control y menor mirar para otro lado – para que, si todavía es posible, acabar con estas ciénagas de depravaciones en las que acabaremos por ahogarnos todos.
JOSÉ BECERRA