Cunde la desesperanza y se arraiga el desencanto cuando no la exasperación. No se vislumbra ni el menor atisbo de luz en el final del túnel lóbrego en el que nos metieron.
El anterior Gobierno pecó de optimismo al tratar con banalidad la terrible situación económica de España; el que ahora nos rige se mueve al otro lado del maderamen: Rajoy y Montoro no dudan en declarar que están obligados a dar malas noticias y de que nos encontramos en una situación límite. Nos acojonan.
El paro volvió a subir escandalosamente, en el ámbito general roza ya peligrosamente el 24% y el juvenil superó la barda del 50%. Un horror.
Y lo que nos preguntamos es cómo se ha podido llegar a esa tasa (y subiendo cada mes), si la media europea se mueve en el 10% y en la Eurozona poco más, incluso superando a países intervenidos o en clara bancarrota Qué estamos haciendo mal? ¿Qué políticos nos han tocado en suerte?
Los Presupuestos Generales del Estado no son tan austeros como quieren hacernos creer. Muchos recortes, sí. Pero siguen habiendo subvenciones vergonzosas, como las destinadas a lo sindicatos y las que van a parar al cine (80 millones de euros). Se rebaja por contra en investigación. No hay dinero sino para pagar los intereses de la deuda soberana, las pensiones y el desempleo, y sin embargo sigue la escalada de dispendios cuya utilidad es más que dudosa.