Tretas de Podemos
Era de esperar, que no es la primera ver que la formación morada se pronuncia con virulencia contra Amancio Ortega y sus donaciones, esas que con tanto gozo son recibidas por quienes que sufren el desamparo de la fortuna, tan veleidosa ella. Pablo Iglesias ha puesto otra vez la voz en grito para despotricar con furor contra Amancio Ortega por haber ése insuflado nada menos que 320 millones de euros a la sanidad pública, no siempre boyante en recursos.Ha despotricado contra el filántropo que no es la primera vez que dedica buen parte de sus ganancias para socorrer las necesidades de los desheredados de la fortuna, eso que se debaten, ya en pobreza, ya en la enfermedad. Es proverbial el apego de este mago de les finanzas españolas y fundador de Inditex en volcarse a favor de los desheredados de la fortuna. ¿Puede ser criticable alguien que tiende la mano a quienes menos tiene para sortear la enfermedad que les abaten? Quien sufre los embates y estigmas de la enfermedad muchas veces irreversible a buen seguro que va aceptar de buen grado el tratamiento y el instrumento, de altísimo coste, que va a salvar su vida, merced a que con tanta prodigalidad este mago de las finanzas hace posible que figure entre los equipos de buena parte de nuestros hospitales.Hacer frente y luchar contra la lacra del cáncer, ese mal que sobrevuela por encima de buen parte de la población, parece ser uno de sus postulados. Vendrán a dar solución de sus males vengan de donde vengan, en muchos casos para luchar con esa terrible enfermedad que nos sobrevuela, sin distinciones de edad. Naturalmente que la sanidad pública no debe mantenerse mediante las dádivas ocasionales y sus espontáneas donaciones, sino sobre todo con recursos de los impuestos, esos que en buena medida son obligatorios a las grandes fortunas; pero si también hay quien aporte parte de sus ganancias en beneficio de la humanidad enferma y doliente del país, bienvenidas sean. Están fuera de lugar tan intempestivas críticas a esa determinación de ayuda al prójimo que tantos reciben con los brazos abiertos para abrazar a quienes las hacen tangibles.