Se esperaba con ahínco que los trenes que circulaban por la línea Algeciras – Bobadilla volvieran hacerlo tras las mejoras en la vía férrea, toda vez que los quebrantos ocasionados por mor de adversas borrascas que la desmantelaron meses atrás parecían subsanados. Los convoyes volvieron a circular por estos parajes pero no para satisfacción de todos. Estas tierras del sur más al sur siguen soportando la indiferencia de quienes tienen en sus manos dar cumplida cuenta y solución para sus comunicaciones maltrechas, facilitando medios adecuados para sortear los obstáculos que se presentan para la movilidad de los moradores. Vinieron los trenes, sí, pero no lo los esperados.
La rehabilitación de la línea tras los destrozos ocasionados por el adverso temporal han concluido. Así lo anuncia Adif, una vez solucionados los daños causados. Obra ya en poder de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria la documentación pertinente que así lo ratifica. El costo de las obras ejecutadas se eleva a más de 25 millones de euros, que no es moco de pavo. Circularán los trenes una vez que la autorización lo autorice de manera preceptiva.
Pero nuestro gozo en un pozo. Se elevan ahora las denuncias a causa de la precariedad de la línea, remozada sí, pero que se verá transitada por vetustos trenes procedentes de otras regiones, que al parecer presenten serios inconvenientes a poco que transiten continuamente sobre sus raíles. Algo que provoca que se sigue recurriéndose a la carretera para mediante autobuses cubrir las distancias que desde Ronda separan a Ronda de Bobadila y Málaga.
Siguen estado los pueblos de la Serranía de Ronda catalogados como de inferior categoría, algo que se deduce de esta dejadez para la movilidad de la gente de la zona tiene mismos derechos a trasladarse a donde necesite o les plazca, pero gozando de las mismas ventajas de seguridad y comodidad que el resto de ciudadanos de otras latitudes del país. Tendrán que ponerse las pilas los ayuntamientos de la zona afectada por esta desconsideración para reclamar allí en donde sea necesario para gozar de trenes de proximidad que sean garantes de este derecho inherente a los ciudadanos que comandan.