Se las ven y desean para llevar a buen puerto su cometido, que no es otro, salvo las excepciones de rigor por alguna que otra acción dudosa de sus alcaldes, que el de servir a la población.
Tuvieron tiempos boyantes, pero ahora con esta crisis galopante se ha trocado las tornas, y difícilmente consiguen subsistir. Tienen que fusionarse.
Con todo, los consistorios de la provincia con menos de 5.000 habitantes ( entre ellos los de la Serranía de Ronda ) ante el desolador panorama que tienen ante sí, dan muestras de resistir.
Y con ellos los pueblos afectados por esta medida del Gobierno que no ha hecho sino provocar el descontento generalizado. No se sabe bien todavía si es una recomendación o una medida de obligada cumplimiento, como muchas que se viene sacando el Gobierno de la chistera para cuadrar las cuentas y atajar el desbocamiento del déficit público: tendrán que agruparse para ahorrar gastos. Y, en su caso, deberán hacerlo alrededor de 73 pueblos de los 101 que pueblan la provincia.
Alguien dijo en la antigüedad griega que “en las polis (lo más parecido a los ayuntamientos de ahora) se ve el gobierno por antonomasia “(Aristóteles). Y era por la cercanía del gobernante y los gobernados. Algo que a ultranza defienden regidores y vecinos que ahora van a defender esa prerrogativa con ardor.
Foto de SUR. Calle de uno de los pueblos de la Serranía afectados