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José Becerra

La provincia a vuelapluma

Contrarrestar la soledad de nuestros mayores

La malhadada pandemia se ha cebado con mayor virulencia si cabe en las personas mayores: son quienes han recibido con más intensidad sus dardos envenenados. Con la necesidad de ponerse a salvo de sus añagazas h La malhadada pandemia se ha cebado con mayor virulencia si cabe en las personas mayores: son quienes han recibido con más intensidad sus dardos envenenados. Con la necesidad de ponerse a salvo de sus añagazas han multiplicado la necesidad de permanecer enclaustrados en sus domicilios, lugares en los que se sienten más seguros. Pero he aquí que, con esta actitud de razonada inquietud ante los peligros que podrían proporcionarles el virus desatado, no pueden soslayar otra inquietante asechanza: la de la soledad. A ella se ven sometidos todos aquellos que viven solos y temen los zarpazos traidores del enemigo común que pueda verter sobre ellos su ponzoña.

Para contrarrestar en lo posible esa situación en la que viven alrededor de 60.000 mayores, contando los que va ven pasar sus días en una completa soledad ya en la capital, ya en los pueblos de la provincia malagueña, ha nacido la campaña “Cambio de programa” que, de la mano de varias asociaciones malagueñas circunscritas al Ayuntamiento de Málaga, viene a protegerles. Lo que se busca, y es lo elogiable a todas luces, es que la soledad no siga siendo un problema insoluble para buena parte de nuestros mayores; esos que, en buena medida, se ven obligados a sortear los malos tiempos que corren, inmersos en la soledad de sus viviendas. Una situación no pocas veces asfixiante de nuestros mayores encerrados entre los muros de su vivienda y, no pocas, veces, en la más absoluta soledad.

Lo que se pretende es que esas personas que malviven sin nadie a su alrededor que les consuele, dispongan de una compañía que de forma presencial o por teléfono venga a aliviar sus momentos en los que, sin nadie más en su hogar, se debaten sin una voz amiga que venga a mermar sus temores y zozobras. A todas luces esta situación, ya prolongada en el tiempo, merma su capacidad de supervivencia y les hunde en ese pozo que, sin duda, hará mella en su constitución física, y no digamos en su capacidad mental.

Nuestros mayores, ya sea en las ciudades o en los pueblos de su entorno, vienen sufriendo los azotes de la soledad; en estos tiempos calamitosos que nos ha tocado vivir, con mayor intensidad y acrimonia. Conseguir sacarles de ese pozo de indudable aspereza que les asola por la ausencia en sus hogares de un entorno familiar que podría muy bien mitigarla es el propósito de organizaciones, como la malagueña Fundación Harena nacida con la ayuda del Ayuntamiento de Málaga. Ambas instituciones vienen prestando esta asistencia a quienes ya no cuentan en su hogar con familiares que podrían proporcionarle la ayuda y asistencia que vinieran a hacerle posible soslayar los amargos momentos de soledad que se yerguen sobre sus cabezas en estos momentos aciagos que nos ha tocado vivir.

Soslayar la soledad de nuestros mayores es un fin que, hoy por hoy, no debería darse de lado. Quienes todo lo dieron por el bien de sus familias, y que por las más variadas circunstancias se ven en la necesidad de soportar una agobiante situación, necesitan de ese apoyo que instituciones malagueñas de distintos calados han tenido para bien brindarles sin cortapisas. !Que cunda el ejemplo!

an multiplicado la necesidad de permanecer enclaustrados en sus domicilios, lugares en los que se sienten más seguros. Pero he aquí que, con esta actitud de razonada inquietud ante los peligros que podrían proporcionarles el virus desatado, no pueden soslayar otra inquietante asechanza: la de la soledad. A ella se ven sometidos todos aquellos que viven solos y temen los zarpazos traidores del enemigo común que pueda verter sobre ellos su ponzoña. Para contrarrestar en lo posible esa situación en la que viven alrededor de 60.000 mayores, contando los que va ven pasar sus días en una completa soledad ya en la capital, ya en los pueblos de la provincia malagueña, ha nacido la campaña “Cambio de programa” que, de la mano de varias asociaciones malagueñas circunscritas al Ayuntamiento de Málaga, viene a protegerles. Lo que se busca, y es lo elogiable a todas luces, es que la soledad no siga siendo un problema insoluble para buena parte de nuestros mayores; esos que, en buena medida, se ven obligados a sortear los malos tiempos que corren, inmersos en la soledad de sus viviendas. Una situación no pocas veces asfixiante de nuestros mayores encerrados entre los muros de su vivienda y, no pocas, veces, en la más absoluta soledad. Lo que se pretende es que esas personas que malviven sin nadie a su alrededor que les consuele, dispongan de una compañía que de forma presencial o por teléfono venga a aliviar sus momentos en los que, sin nadie más en su hogar, se debaten sin una voz amiga que venga a mermar sus temores y zozobras. A todas luces esta situación, ya prolongada en el tiempo, merma su capacidad de supervivencia y les hunde en ese pozo que, sin duda, hará mella en su constitución física, y no digamos en su capacidad mental. Nuestros mayores, ya sea en las ciudades o en los pueblos de su entorno, vienen sufriendo los azotes de la soledad; en estos tiempos calamitosos que nos ha tocado vivir, con mayor intensidad y acrimonia. Conseguir sacarles de ese pozo de indudable aspereza que les asola por la ausencia en sus hogares de un entorno familiar que podría muy bien mitigarla es el propósito de organizaciones, como la malagueña Fundación Harena nacida con la ayuda del Ayuntamiento de Málaga. Ambas instituciones vienen prestando esta asistencia a quienes ya no cuentan en su hogar con familiares que podrían proporcionarle la ayuda y asistencia que vinieran a hacerle posible soslayar los amargos momentos de soledad que se yerguen sobre sus cabezas en estos momentos aciagos que nos ha tocado vivir. Soslayar la soledad de nuestros mayores es un fin que, hoy por hoy, no debería darse de lado. Quienes todo lo dieron por el bien de sus familias, y que por las más variadas circunstancias se ven en la necesidad de soportar una agobiante situación, necesitan de ese apoyo que instituciones malagueñas de distintos calados han tenido para bien brindarles sin cortapisas. !Que cunda el ejemplo!

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Sobre el autor

Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.


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