El lunes 2 de julio amanecerá funesto para las enclenques economías domésticas.
El presupuesto familiar sufrirá un serio varapalo, para más escarnio coincidiendo con el supuesto alivio que Bruselas nos concede con la recapitalización de la banca española. Bolsa eufórica y prima de riesgo relajada. Circunstancias éstas con la que no nos hacemos muchas ilusiones los que difícilmente podemos llegar a fin de mes; nos coge lejos.
Tememos, incluso, que la situación empeore. No hay más que mirar lo que este fatídico día se nos viene encima: el repago sanitario toma cartas de naturaleza y los bolsillos de los pensionistas lo sufrirán en la medida que a cada uno le corresponda.
Al mismo tiempo sube la luz, el gas natural y la bombona de butano busca ansiosa los 17 euros. Y la subida del IVA a la vuelta de la esquina.
Tiene razón el presidente Rajoy al eludir el triunfalismo. Poco van a cambiar las cosas para los españolitos viandantes; si acaso para mal a partir de este lunes negro.