Nada más conocerse el alentador descenso del paro en el mes de junio (Málaga la tercera provincia con esta bajada más acusada) el Ejecutivo de Rajoy vuelve a truncarnos la sonrisa en el rostro. Y lo hace particularmente en los de los miles de los empleados públicos que ven peligrar su puesto de trabajo.
Retornan los ´viernes de dolores´ que nos hacen temblar merced a las draconianas medidas que en ellos se toman a cara de pero.
Casi cien mil parados menos sí, pero 150.000 trabajadores – interinos sin oposición – en puertas de pedir la vez en las oficinas del INEM y levantar la voz en la calle.
Estábamos de acuerdo en que había que adelgazar las administraciones públicas estatales y autonómicas, pero no necesariamente empezando por abajo. Incólumes quedan gerifaltes de departamentos y organismos que seguirán gozando de sus prebendas sin que las tijeras que podan para cumplir los compromisos de déficit se atrevan con ellos.
En la desaforada política del Gobierno no ha lugar para el respiro de los que menos tienen.
JOSÉ BECERRA