Se expande por las calles el grato olorcillo del fruto más objeto de deseo en estas fechas y es como si todos nos hiciésemos un poco niños, y la añoranza del calorcillo hogareño, de los momentos felices con los seres queridos nos embarga.
De todo eso es capaz un cucurucho de castañas que el vendedor de turno, a cambio de unas monedas, deposita en nuestras manos. ¡Cuantas confidencias, declaraciones y pensamientos gratos nos proporciona mientras lo degustamos este fruto de las familias de las fagáceas! ¡Cuantas reuniones festivas en la que es el protagonista indiscutible! Y me vienen a la mente los “tostones” que todos y cada uno de los pueblos dela Serraníaorganizan en torno al día de Todos los Santos y el de Difuntos posterior.
Pero este añola AsociaciónAgrariade Jóvenes Agricultores (Asaja) nos anuncias que las cosas no van bien, que la sequía va a pasar factura al castañal. Hablan de una merma de producción en un 70% en comparación con años anteriores.
Las más de 1.500 familias que ya preparan los bártulos de la recogida miran esperanzados al cielo y a que la climatología se muestre benigna. En espera de que la ocasión muestre un cariz más halagüeño para tantos hogares que cifran un alivio para sus maltrechas economías esperan que de los cuatro o cinco millones que en épocas normales producen los predios hogaño tengan que contentarse con un millón. Un panorama desalentador para la comarca del Genal.
¿Tendremos que contentarnos los que disfrutamos del fruto tostado al amor de la lumbre y la humeante olla agujereada conque este otoño el gratificante olorcillo característico que tantas añoranzas reaviva dure menos tiempo? Una pena.
Foto: Algatocín, entre riscos y castaños
Algatocín. net. La Serranía, org.