>

Blogs

José Becerra

La provincia a vuelapluma

Cavernícolas del siglo XXI

 

 

 

 

 
 

 

Cavernícolas del siglo XXI

 

Si se le pregunta a los hermanos Bullón – José Antonio, José, Tomás – y ya a los hijos de éstos y nietos y biznietos de José Bullón, el primero que puso sus pies en una cueva cuya fama daría luego la vuelta al mundo; si se les pregunta, digo, responderán que han vivido más tiempo dentro de la cavidad que fuera de ella.La Pileta, fue un hallazgo prehistórico que no deja de asombrar cuando ya se cumplió largamente el primer centenario de su descubrimiento, hecho que se documenta fehacientemente en  1905. Van a estar pronto los guías y conservadores de la cueva de aniversario y esto es algo que no debería pasar inadvertido por la importancia que encierra.

    Una fría mañana de un febrero del año que completaba el primer lustro del siglo, José Bullón, que había bajado por primera vez a la sima abierta en el vientre de la montaña, muy cerca a su propiedad rural, en busca de guano de murciélago para hacer más productivo su campo de hortalizas, se rascó dubitativo la cabeza ante lo que, a la difusa luz que venía desde arriba, se abrió ante sus ojos.

    Extraños signos zigzagueantes dibujados en un negro intenso sobre las paredes lisas y rocosas, sinuosas líneas y recuadros punteados llamaron poderosamente su atención. Pero aquello no era más que el principio. Sabía por sus abuelos que jamás nadie había osado bajar hasta allí, por lo que para  las misteriosas pinturas no encontraba explicación razonable. Pero aquello no era más que el principio.

    José Bullón, atónito por lo que acaba de ver, advirtió de su hallazgo fortuito a un ornitólogo británico, militar retirado y que en su estudio de la avifauna dela Serraníade Ronda había sentado sus reales en la olla de Libar. Los del lugar le conocían por el coronel Verner y desempeñó un papel decisivo en la descubierta dela Pileta.

   Vislumbrando la importancia del descubrimiento emplazó a espeleólogos e historiadores entonces en candelero, entre ellos el abate Breuil. Certificó éste la trascendencia de la cavidad, dando los primeros pasos para desvelar el tesoro escondido durante milenios.

    Representaciones  zoomorfas– el pez, la yegua preñada, ciervos –  y signos ideográficos, amén de las   muestras de una rica pintura parietal antediluviana precedieron al descubrimiento de inmensas oquedades  convertidas en salas  suntuosas – los Niveles, el Jardín dela  Doncella– y caprichosas formas escultóricas – el Mantón de Manila, el Órgano – labradas por la constancia del agua modelando la piedra caliza durante milenios. El misterio que las peñas habían guardado celosamente se había desvelado merced a la intervención de un humilde labrador.

    Desde entonces los Bullón han custodiadola Pileta, impidiendo cualquier tentativa de expoliadores o desaprensivos por mermar su riqueza arqueológica. La integridad del monumento nacional ha sido defendida a capa y espada por la familia, sin concesiones ni favoritismos.

   Saben de la importancia del patrimonio cultural que se les confió y no cejan ni incluso al apremio dela Junta con la que se creó años atrás un contencioso todavía sin resolver en lo que toca a la propiedad del preciado espacio. Todo hace pensar, a tenor con el tesón con que la defienden, que antes de dejar la cueva tendrían que pasar por el cadáver de todos y cada uno de los miembros de la familia.

    Los Bullón permanecen en el interior dela Pileta una media de diez horas diarias, llueva o ventee, todos los días del año. Se conocen también los vericuetos y los casi seis kilómetros de galerías – un peligroso laberinto para los que la visitan por primera vez –que aseguran poder atravesarla de punta a punta en completa oscuridad.

   En la Pileta crecieron y ella fue su universidad. No pasaron por las aulas ni recibieron doctas lecciones, pero saben como pocos de arte prehistórico. Hablan con soltura de utillaje y pintura paleolítica, de las innovaciones del Neolítico y la posterior cultura calcolítica. Se cartean con estudiosos de la materia y en no pocas ocasiones les enmiendan la plana en sus investigaciones.

    Se sienten a gusto dentro de un maravilloso mundo de silencio, sólo roto a intervalos por el eterno golpetear del agua escurridiza sobre la piedra desnuda o los quietos lagos subterráneos. Trogloditas del siglo XXI y el tercer milenio d. C., por voluntad propia, reviven día a día el enigma de los antepasados que buscaron seguridad para sus vidas y trascendencia por medio del arte en las entrañas de la tierra.

 Foto:   Los hermanos Bullón en la puerta de La Pileta.

La PIleta.org

Temas

Un sitio donde hablamos de cosas de Málaga y la provincia

Sobre el autor

Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.


January 2013
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031