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Héctor Barbotta

Marbella blog

Gigante económico, enano político

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Hace ya algunos años, un alto cargo del PSOE andaluz ilustró a servidor en un ‘off the record’ acerca de cuál es la principal preocupación de los dirigentes políticos. Lo más importante que hay que hacer, vino a decir, son las listas. Y ante la pregunta de qué era lo más importante después de las listas, la respuesta fue sencilla: las siguientes listas.

Desde entonces, la observación de la práctica y las preocupaciones de los principales partidos no ha hecho más que confirmar que esa concepción de la política es la generalizada a izquierda y derecha, en los partidos tradicionales y en los de nuevo cuño. Tiene cierta lógica en quienes no tienen más motivación que vivir de la política y no quieren estar al arbitrio de ser designados para un cargo, y su correspondiente salario, por parte de quienes sí han conseguido entrar en las listas. Pero también para quienes se han acercado a un partido para trabajar por su comunidad desde su postura ideológica. Para poder hacer hay que estar, y para estar sin depender de un nombramiento hay que figurar en las listas.

En estos días, a poco más de un mes de las elecciones autonómicas y con las municipales a la vuelta de la esquina, se ultiman las listas para las primeras y se comienza a tomar posiciones para las segundas. Las más cercanas son las andaluzas, y una vez más, como suele ser habitual, se confirma cuál es el peso político que Marbella tiene en las estructuras partidarias provinciales. Para explicarlo en términos matemáticos habría que decir que la relevancia política de la ciudad tiende a cero, porque la presencia de representantes de Marbella en puestos de salida en las listas a los comicios autonómicos será esa: cero (0).

Como siempre destacan más quienes estando han dejado de estar, la ausencia más significativa se dará en las listas del Partido Popular, en las que el portavoz municipal, Félix Romero, no repetirá. Más allá de las explicaciones que seguramente se darán para un público al que los políticos se empeñan en tratar como menores de edad y que discurrirán por el argumentario de la vocación municipalista y la intención de centrarse en la gestión del Ayuntamiento, lo cierto es que en el PP los partidarios de Pablo Casado, encabezados por Esperanza Oña y Miguel Ángel Ruiz, reclaman su espacio y pasan factura a quienes se significaron en la defensa de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría. Como el PP de Marbella, con Ángeles Muñoz a la cabeza, se sumó a la postura del presidente provincial, Elías Bendodo, y del regional, Juanma Moreno, y respaldó sin matices a la candidatura perdedora ahora toca pagar. En política, ya se sabe, las facturas se cobran a la hora de elaborar las listas. Además, uno de los principales objetivos del casadismo es barrer con los restos de lo que se denomina arenismo en el PP andaluz. Y posiblemente no haya una dirigente más identificada con Javier Arenas que Ángeles Muñoz. El objetivo nunca alcanzado de que el PP de Marbella tuviera una mínima estructura parlamentaria acorde con su relevancia, con un representante en el Congreso y otro en el Parlamento Andaluz, está más lejos que nunca.

La ausencia de Romero en la cámara autonómica rompe con una tradición de presencia del PP de Marbella inaugurada por la propia Ángeles Muñoz, seguida en 2012, cuando el concejal José Eduardo Díaz se convirtió en diputado autonómico, y continuada en 2015 por Félix Romero. Esa presencia ya no tendrá continuidad a partir del 2 de diciembre. Comulgar con la tesis oficial de que para el PP de Marbella ya no suponía una prioridad seguir contando con un parlamentario autonómico propio sólo queda reservado para los más ingenuos.

La falta de peso político de Marbella también se confirma en el PSOE, que tampoco llevará en sus listas a ningún representante de la ciudad. Con la excepción de los tres años en los que José Bernal fue parlamentario andaluz, cuando en el periodo 2012-2015 su partido promocionó su figura primero situándolo al frente de la empresa pública Acosol y posteriormente incluyéndolo en un puesto de salida en la lista en las elecciones autonómicas de 2012, la ausencia de miembros de las agrupaciones de Marbella y de San Pedro en las listas electorales socialistas ha sido una constante.

Bien es verdad que Bernal ocupa la presidencia del PSOE de Málaga, un cargo que históricamente ha sido más simbólico que ejecutivo -ya que la máxima figura en los partidos de tradición de izquierdas es el secretario general-, pero que en esta ocasión le está dando algo de visibilidad a nivel provincial. Pese a ello, el PSOE de Marbella no ha conseguido colar a candidato alguno en puestos de salida, lo que resulta suficientemente significativo de su peso real.

Hay que llegar hasta las listas de Adelante Andalucía, la marca con la que Podemos e Izquierda Unida acuden juntos a las elecciones autonómicas, para ver a una candidata de Marbella con alguna, aunque remota, posibilidad de conseguir escaño. Se trata de la edil de IU Victoria Morales, que ocupa el quinto lugar en la lista de esa formación. El parlamentario de Podemos José Antonio Gil, que ocupa la cuarta posición, es nacido en Marbella, aunque reside en Málaga y no participa políticamente en la ciudad. El último parlamentario andaluz de Izquierda Unida por Marbella fue Andrés Cuevas, y de eso hace ya muchos años.

Tampoco Ciudadanos, el cuarto partido con posibilidades de conseguir representación en las próximas elecciones autonómicas, lleva marbellíes en su lista. De hecho, la agrupación local de Ciudadanos ni siquiera tiene garantizado poder elegir de manera autónoma a su candidato a la Alcaldía de Marbella, cuyo nombre, a siete meses de las elecciones, sigue siendo toda una incógnita.

Por qué una ciudad de 150.000 habitantes, segunda más poblada de la provincia, y con un peso más que relevante en el sistema productivo de la provincia está sumida en la intrascendencia en las estructuras políticas provinciales es algo que los partidos de Marbella se deberían hacer ver. Se trata, además, de un asunto por el que los afiliados de los partidos deberían pedir explicaciones en sus respectivas organizaciones. Especialmente porque sólo desde la más absoluta ingenuidad se podría creer que esa irrelevancia política no tiene nada que ver con que las obras del Hospital Costa del Sol sigan paralizadas, con que la ampliación del Puerto de la Bajadilla se haya convertido en una quimera o con que la conexión ferroviaria de Marbella se haya convertido en una utopía. Los complejos que los partidos muestran cada vez que se trata de invertir en esta ciudad parece que también funcionan internamente.

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Sobre el autor

Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella


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