Después de las elecciones europeas de 2014; las municipales, las autonómicas y las generales del maratónico 2015, y las generales de 2016, el próximo año será el primero de muchos sin convocatorias electorales, salvo sorpresa. Algún desprevenido podría suponer que los partidos y sus dirigentes se lo tomarán por ello de forma relajada, centrados en la gestión. Nada más lejos de la realidad. Es en los años sin elecciones cuando se producen los movimientos para posicionarse frente a las convocatorias futuras. Es el tiempo en el que se tejen alianzas y se afilan codos y puñales.
Marbella no será la excepción y 2017 se presenta como un año clave para el futuro próximo de la ciudad. En el calendario que está a punto de comenzar aparece junio marcado a fuego. Es el mes en el que Opción Sampedreña (OSP) recuperará su condición de partido bisagra. Cuando se firmó el pacto tripartito que aupó a la Alcaldía a José Bernal, el partido de San Pedro adelantó que suscribía un compromiso no con fecha de caducidad, pero sí con plazo de revisión. Cuando llegue junio el pacto de gobierno habrá cumplido dos años y es entonces cuando los ediles de OSP consultarán con los suyos su grado de satisfacción con la marcha del gobierno.
Más allá de la recuperación de la Tenencia de Alcaldía, cimiento sobre el que se levantó el resto del acuerdo, el pacto incluía tres obras en el distrito de San Pedro que no implicaban al Ayuntamiento, sino a la Junta de Andalucía. OSP no puso condiciones al PSOE de Marbella, sino al PSOE andaluz y al Gobierno autonómico: la construcción del nuevo centro de salud, el nuevo instituto y la pasarela peatonal sobre la carretera de Ronda a la altura de Las Medranas. Es posible que el partido sampedreño esté conforme con la marcha del gobierno municipal –de hecho, al edil de Hacienda, Manuel Osorio, se lo ve a gusto en su protagónico papel institucional–, pero lo que OSP exigió fue un compromiso de la Junta con lo que consideran la deuda histórica de la Administración autonómica con San Pedro. En las tres actuaciones se han dado pasos, pero lo que seguramente tendrán que valorar los ediles de OSP es si esos pasos han sido suficientes o si se podría haber ido más lejos o más rápido. Es la principal incógnita que se resolverá durante el nuevo año.
El Partido Popular de Marbella no sólo afronta 2017 con toda su atención y alguna expectativa sobre qué pasará en el equipo de gobierno. También tiene puestos los ojos sobre sí mismo. En especial sobre su presidenta, Ángeles Muñoz, pendiente de la decisión que tome el juez que instruye la causa por la supuesta falsificación de las actas del pleno en el que se aprobó el PGOU de 2010. Debido a la condición de aforada de la exalcaldesa, ya que ocupa un escaño en el Senado, el juez instructor puede tomar tres decisiones posibles: archivar la causa, seguirla en cuanto al vicesecretario y remitir al Tribunal Supremo lo que atañe a Muñoz o enviarla completa al Supremo.
A nadie escapa en el Partido Popular que el futuro político de Ángeles Muñoz depende en buena medida del desenlace de esta causa. Después de su congreso nacional, el PP realizará el resto de los congresos en cascada. Vendrán el autonómico, el provincial y finalmente los locales. Ángeles Muñoz espera que el de Marbella pueda convocarse antes del verano y ya adelantó su decisión de renovar en la presidencia, lo que implica que aspira a optar a recuperar la Alcaldía en las municipales de 2019. Resta por saber qué pasará con la causa judicial pendiente, uno de los grandes asuntos que se resolverán en 2017.
Al otro lado del espectro político, una de las incógnitas pasa por el futuro de la alianza Unidos Podemos, conformada para las elecciones generales del pasado junio con Podemos e Izquierda Unida como fuerzas determinantes. Más allá de las consecuencias que pueda tener en la política nacional, en Marbella se da una situación al menos curiosa ya que mientras que una de las dos fuerzas (Izquierda Unida) forma parte del gobierno municipal, la otra (CSSP-Podemos) se mantiene en la oposición como grupo decisivo a la hora de que el tripartito pueda sacar votaciones adelante en los plenos.
Si en el futuro se verán elecciones con Unidos Podemos como fuerza unitaria a la izquierda del tablero político es aún un interrogante. Pero será interesante ver cómo evoluciona en Marbella la relación entre ambos partidos de cara a una eventual alianza en las municipales de 2019.
Hay otros interrogantes que se abren para el año que está a punto de comenzar. Uno está en el área de Urbanismo. Con toda seguridad el Ayuntamiento sacará a concurso la redacción del nuevo Plan General de Ordenación Urbana y es de esperar que el trabajo comience en 2017. También hay interrogantes en el área de las infraestructuras, después de que 2016 fuera el año en el que no se pudo resolver el bloqueo de las dos obras pendientes más importantes: la ampliación del Hospital Costa del Sol y el puerto de La Bajadilla.
No se sabe si durante el año próximo se producirá alguna novedad relevante en alguno de esos proyectos pero seguramente sí lo habrá en la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol, y en concreto en su empresa pública, Acosol. Su director gerente, Juan Carlos Fernández-Rañada, está a punto de cumplir 70 años. Se habla de un posible relevo y ya se observan a los aspirantes tomando posiciones.