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Jose Luis Escudero Gallegos

Tormentas y Rayos Jose Luis Escudero

La gran riá de Málaga de1907

 

Buenos días, amigos de la meteo. Antes de hablaros de la riá, os recomiendo una película que mi pareja y yo vimos el martes: Tiempo de Victoria. El desembarco de Normandía y la meteorología tienen mucho que ver en su historia.

La gran riá de Málaga y Campanillas de 1907: una tragedia que también golpeó a la Axarquía 

Hasta hace aproximadamente dos años desconocía que la histórica riá de Málaga del 24 de septiembre de 1907 no solo había afectado gravemente a la capital malagueña, sino que también había causado una auténtica tragedia en numerosos pueblos de la Axarquía.

Según los datos que he podido consultar, en la Axarquía fallecieron 136 personas, mientras que en Campanillas se contabilizaron otros 5 fallecidos. En Málaga capital murieron 21 personas. En total, la catástrofe dejó 162 víctimas mortales, además de numerosos desaparecidos.

La magnitud de aquella tragedia resulta todavía hoy sobrecogedora.

Un impresionante testimonio sobre lo ocurrido en la Axarquía

Quiero compartir también un vídeo de José Antonio Ponce Fernández, publicado en su canal de YouTube, que recoge un testimonio realmente impresionante sobre lo sucedido en aquellos días.

El documental comienza relatando los acontecimientos ocurridos en Málaga capital, pero, a partir aproximadamente del minuto siete, se centra íntegramente en los pueblos de la Axarquía y en las consecuencias que allí tuvo aquella devastadora inundación.

Un estupendo trabajo de recopilación y divulgación histórica. Desde aquí, mis felicitaciones a su autor.

 

 

La tormenta de la noche del 23 al 24 de septiembre de 1907

La gran riá tuvo lugar durante la noche del 23 al 24 de septiembre de 1907.

Una intensa tormenta, aparentemente casi estacionaria, comenzó a descargar sobre la cuenca del río Guadalmedina y diferentes zonas de la Axarquía durante las últimas horas del día 23 y las primeras horas de la madrugada del 24.

Uno de los aspectos más llamativos de aquel episodio es que, mientras se producían precipitaciones torrenciales en las cuencas situadas al norte y al este de la ciudad, en Málaga capital prácticamente no llovía.

Las crónicas cuentan que desde la ciudad podían observarse los continuos relámpagos y que incluso se escuchaban los truenos de las tormentas que descargaban a cierta distancia.

Horas después llegaría la tragedia.

El río Guadalmedina experimentó una crecida extraordinaria y una enorme masa de agua, barro, árboles y materiales arrastrados por la corriente alcanzó la ciudad.

¿Cuánto pudo llover?

Uno de los grandes problemas a la hora de estudiar este episodio es la ausencia de registros pluviométricos suficientemente precisos en las zonas donde descargó con mayor intensidad la tormenta.

Por ello, resulta muy difícil saber exactamente cuánta lluvia cayó.

Sin embargo, teniendo en cuenta la extraordinaria crecida del Guadalmedina y la magnitud de las inundaciones registradas tanto en su cuenca como en distintos puntos de la Axarquía, todo indica que las precipitaciones debieron de ser muy intensas y concentrarse en pocas horas.

Algunos estudios y reconstrucciones del episodio apuntan a cantidades que podrían haber rondado los 300 o incluso 400 mm, aunque estas cifras deben tomarse como estimaciones ante la falta de observaciones directas.

La posible situación meteorológica: una DANA cerca del golfo de Cádiz

Siempre me ha llamado la atención intentar comprender qué situación atmosférica pudo originar un episodio de semejante magnitud.

Analizando algunos de los mapas reconstruidos correspondientes a aquellos días, puede observarse que durante la jornada anterior existía una depresión aislada en niveles altos, lo que actualmente conocemos como DANA, situada en las proximidades del golfo de Cádiz.

Una posible explicación es que, durante su evolución y posterior reincorporación a la circulación general atmosférica, esta configuración favoreciera una fuerte inestabilidad sobre el sur peninsular.

La combinación de aire frío en altura, humedad abundante en capas bajas y un flujo favorable desde el Mediterráneo pudo contribuir al desarrollo de tormentas muy intensas.

Además, si las células tormentosas permanecieron durante varias horas descargando sobre las mismas cuencas, lo que hoy denominamos tormentas estacionarias o de movimiento muy lento, las acumulaciones de precipitación pudieron alcanzar valores extraordinarios en zonas relativamente reducidas.

Aun así, hay que ser prudentes. Reconstruir con exactitud un episodio meteorológico ocurrido en 1907, cuando la red de observación era muy limitada, resulta complicado. La situación sinóptica puede ofrecer importantes pistas, pero determinar con total seguridad la dinámica concreta de aquellas tormentas es mucho más difícil.

Mapa de 500 hPa correspondiente a la situación atmosférica de aquellos días.
Fuente: Meteociel – modelo/reanálisis europeo.

 

 

 

 

Para comprender la magnitud de aquella riada hay que tener en cuenta cómo era entonces la cuenca del Guadalmedina. En aquellos años todavía no existía la presa del Limonero, construida a comienzos de la década de 1980, por lo que las aguas procedentes de las intensas precipitaciones descendían hacia Málaga sin una infraestructura capaz de regular las grandes avenidas.

A ello se sumaba otro factor determinante: la fuerte deforestación del cauce y de buena parte de los montes próximos. La escasa cobertura vegetal favorecía una rápida escorrentía superficial, de manera que enormes cantidades de agua, barro y materiales arrastrados alcanzaban el río en muy poco tiempo. Cuando las lluvias eran extraordinariamente intensas, el Guadalmedina podía transformarse en cuestión de horas en una corriente violenta y prácticamente incontrolable.

La tragedia alcanzó unas dimensiones enormes. El agua y el fango inundaron amplias zonas de la ciudad y la fuerza de la corriente provocó graves daños en las infraestructuras. El puente de la Aurora fue arrasado por las aguas y también terminó cediendo el puente de Santo Domingo. La avenida se extendió posteriormente hacia barrios tan populares como El Perchel y La Trinidad.

El agua penetró además por Carretería y avanzó hacia el corazón de Málaga, alcanzando incluso la calle Larios. Algunas crónicas y testimonios de la época señalan que, en determinados puntos de la ciudad, el nivel del agua pudo aproximarse a los cinco metros, una imagen que permite hacerse una idea de la extraordinaria violencia de aquella inundación.

Más allá de los daños materiales, el balance humano fue especialmente trágico. Algunas fuentes hablan de hasta 21 fallecidos, además de numerosos desaparecidos. La riada quedó así grabada en la memoria colectiva de Málaga como uno de los episodios hidrometeorológicos más devastadores de su historia.

Aquel desastre puso de manifiesto hasta qué punto la combinación de lluvias torrenciales, una cuenca muy degradada y la ausencia de sistemas eficaces de regulación podía convertir al Guadalmedina en una seria amenaza para la ciudad.

Fotos Ayuntamiento de Málaga. Diaz Escobar

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Ponce

El TERRAL NO VIENE DE ÁFRICA. ! QUE ABURRIDA SERIA LA VIDA SI TUVIÉRAMOS QUE SUFRIR MONÓTONOS CIELOS DESPEJADOS DÍA TRAS DÍA ( Gavin Pretor) ! BLOG TORMENTA Y RAYOS . JOSE LUIS ESCUDERO

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