Foto:Diario SUR
Una llamada urgente a las conciencias
Hay quien se cruza de brazos ante la misérrima situación que afecta a miles de familias malagueñas, no porque no les duela que no tengan con qué saciar el hambre y la necesidad de lo más elemental para la supervivencia, sino porque se sienten impotentes o confían en que sean las instituciones quienes se ocupen de tan pavoroso problema. Pero hay quien, poniendo coraje y corazón creen que pueden hacer algo para remediar tanta miseria y se ponen mano a la obra. Es el caso de los Ángeles Malagueños de la Noche, la ONG que desde el 2007 – entonces con pobres medios- vienen haciendo el bien a todos los que llaman a sus puertas. Lo de llamar a las puertas es un decir que siempre han ejercido su labor a “plein air”,que dicen los franceses. Eso es lo que ahora tratan de solucionar: evitar las colas de quienes buscan su ayuda, pero que no sufran las inclemencias del tiempo, y lo que más temen, que no le reconozcan sus amistades entre los mendigantes. Porque no son los desheredados de la fortuna de siempre los que buscan el favor de los anegados ´ángeles´, sino buena parte de lo que hasta ahora formaba la llamada clase media, a la que la crisis ha aherrojado a la miseria.
El Ayuntamiento ha cedido los terrenos, que la causa era justa y meritoria, pero ahora se necesitan 300.000 euros para levantar un local que de albergue a los que buscan la ayuda ajena y que sirva para almacenar los alimentos que las grandes superficies donan y que permiten el habituallamiento necesario. De ahí el SOE lanzado para que Málaga puede presumir en un futuro, que se espera muy próximo en la confianza de la magnanidad de todos, un gran comedor social que de cabida a la, por desgracia, ingente cantidad de menesterosos que padecen la lacra del hambre, que como bien dice el maestro Manuel Alcántara, no hay que confundir con el apetito.
La cuenta está abierta en Unicaja para tan encomiable fin. Haríamos bien en no hacer oídos sordos a esta llamada urgente a las conciencias. Puede que a muchos les suene familiar esta frase de la escritora y activista social española Concepción Arenal, pero a tenor del problema que nos ocupa, no dudo en refrescarle la memoria: “Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan”.