Los socialistas malagueños de prosapia se están moviendo para hacer frente a las elecciones andaluzas de marzo que por fuerza contará con el hándicap de la derrota clamorosa del partido sufrida por el partido en el 20-N.
Los nervios tras la debacle sonada están a flor de pie, seguramente porque extrapolando los resultados de los comicios recién celebrados a Andalucía parece más que probable que el batacazo vuelva a producirse al sur de Despeñaperros.
En definitiva, la marabunta interna que sopla con furor en el caso de Málaga y su provincia con fuerza de renovación a ultranza ya piensa que Griñán puede ser un obstáculo más que un valor para la remontada del partido por estos pagos.
“Nueva Mayoría Socialista”, grupo político que ha visto la luz en Málaga y en el que milita Diego Martín Reyes, otrora presidente de la gestora del Ayuntamiento de Marbella, entre otros socialistas de pro, estudia la organización de un acto para pedir sin ambages al presidente dela Juntaque imprima nuevos derroteros al partido o que abandone su cargo antes de la celebración de las elecciones autonómicas.
No pueden parecernos más razonables estas intenciones, en línea con las premisas de su fundación, entre otras, la que se refiere al modelo de dirección basada “ en un liderazgo que responda a las exigencias actuales, que, además, de ascendente moral, incorpore solvencia, capacitación y conocimiento”.