Paso un día si y otro también por las inmediaciones del edifico que algún día albergará las instalaciones del Centro de Salud dela Caladel Moral. Cerrado, silencioso e inútil. Hasta ahora su única utilidad ha sido la de servir de inspiración a los grafiteros de turno para que dejen en sus muros muestra de un incivil comportamiento y el escape a los actos vandálicos que les animan. Se terminó de construir y obtuvo su aceptable imagen exterior va ya para casi año y medio y en su interior no existe el menor atisbo de vida.
Vinieron las autoridades correspondientes a celebrar su terminación y hacerse la preceptiva foto y si te vi no me acuerdo. Lo cierto es que Junta y Ayuntamiento se tiran los tiestos a la cabeza entre sí y se lanzan acusaciones reciprocas que de nada sirven a los caleños, los cuales contemplan un edificio (costó tres millones del Primen Plan ZP) que no se aprovecha ni poco ni mucho y se mantiene ajeno a los fines para los que fue puesto en pie.
El Centro de Salud de Rincón dela Victoriano no da abastos para atender varios núcleos de población aledañas, y en la Cala hay que conformarse con un consultorio que pese a la labor eficaz y atenta de médicos, sanitario y celadores, se las ve y desea para atender la demanda.
Sin servicio de urgencias ni de pruebas radiológicas, entre otras carencias manifiestas, nos sentimos como ciudadanos de segunda clase en medio de la batahola de los políticos de uno y otro color que mantienen en un impasse inadmisible un inmueble que debería concitar la máxima atención de quienes elegimos para que nos representasen, defendieran y velaran por nuestros intereses.