El malagueño José Becerra (Benaoján, 1941) saca a luz una novela corta con el trasfondo de los sucesos trágicos que dieron lugar a un capítulo negro de la historia de Málaga largamente silenciado: el de la carretera Málaga-Almería en febrero de 1937
En uno de los primeros capítulos de la obra “Málaga en llamas” que se debió a la pluma de la esposa de Gerald Brenan, Gamel Woolsey, puede leerse: “Málaga, extendida a lo largo y ancho de la bahía, estaba bajo una cortina de humo. La ciudad se ocultaba y el humo se adentraba en el mar. Málaga estaba quemándose”. Transcurrían los primeros días del febrero de 1937. Y el matrimonio británico fue testigo del horror de la guerra en la ciudad. Como testigo, que vivió los hechos en primera persona también es obligado citar la figura del médico canadiense Norman Bethune, que relató en desgarrador alegato – ilustrado con las únicas fotografías que se conservan del luctuoso suceso – del éxodo de los malagueños por la carretera de Almería y los días de infierno que vivieron.
Bethune y sus rápidas transfusiones de sangre, sirviéndose de un equipo básico instalado en una destartalada camioneta, con la que también transportó ancianos y niño hasta lugares seguros, salvó muchas vidas y es justo que su recuerdo perdure y su memoria se enaltezca, no importa si ya los años transcurridos difuminan un capítulo de la historia de Málaga, obligado al silencio por circunstancias políticas que ya, afortunadamente fenecieron.
Mezclando la realidad con la ficción, en lo que toca a nombres de personajes que vivieron en sus carnes el atroz suceso de la “huida” desesperada por la carretera de Almería y a algunos aspectos de la vida de algunos de ellos, pero ciñéndose a lo acaecido en su esencia, la obra “Crónica de una huida”(Vértice,2011,Málaga) de José Becerra Gómez relata en boca de un superviviente de aquellos horribles días, los trágico sucesos vividos. Juan José, el Mirlo, rememora, en los años de la vejez, con ocasión de un homenaje tributado a Norman Bethune y sus compañeros canadienses por parte del Ayuntamiento de Málaga, años atrás, los feroces momentos que vivió en compañía de su familia y que empezaron el fatídico día 7 de febrero de 1936 con la toma de Málaga por los nacionales.
El autor recrea un episodio que vivieron muchos de los pueblos del interior y que todavía se conoce como la “ huida”. A modo de crónica periodística recoge con fidelidad el éxodo un pueblo dela Serraníade Ronda, Benaoján, que sumido en el miedo anhela poner tierra de por medio del avance de un ejército formado en parte por componentes moros de los que se cuentan fechorías terroríficas.
La huida generalizada fue hacia otros pueblos, al campo, a las escabrosidades de las montañas circundantes; algunos como la familia de un maestro de escuela, padre del protagonista, Juan José, el Mirlo, confiaron llegar hasta Almería, en un periplo que les llevó por el antiguo camino de contrabandistas que partía del Campo de Gibraltar, a empalmar con la carretera que conducía a Málaga, y desde allí a los horrores de la de Almería.
La obra, ya en librerías, ha sido editada por la editorial malagueña Vértice. Con un diseño sobrio y cuidadoso pero al mismo tiempo expresivo y sugerente en lo que toca al contenido a la novela y editada obedeciendo a criterios de encuadernación que permiten al manejo de la obra sin dificultad dicen mucho del buen hacer de la editorial.
El autor se distingue por sus publicaciones que atañen a la cultura popular y al ambiente rural en el que se ha movido durante muchos de su existencia. Tradiciones, costumbres, gastronomía y cuanto de singular envuelve a los pueblos del interior – en particular los dela Serraníade Ronda – ocuparon su atención y buena muestra de ello son los artículos publicados en SUR, periódico del que fue corresponsal de la comarca rondeña en las décadas 80 y 90. Posteriormente y hasta ahora colabora asiduamente en las páginas de opinión.
El libro se encuentra a la venta en librería Luces (902 122101).